Le Marche, la Italia de los cinco sentidos

En esta región del centro-este del país conviven paisajes, culturas seculares y gastronomía.

Vista de la Piazza del Popolo de la ciudad de Ascoli Piceno.

Archivo Particular

Vista de la Piazza del Popolo de la ciudad de Ascoli Piceno.

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enero 05 de 2014 - 11:16 p.m.
2014-01-05

El atractivo de Italia no acaba después de contemplar el Coliseo, El David y El Duomo de Milán.

En su geografía se esconden innumerables tesoros esperando ser descubiertos por quien, en busca de lo auténtico, huye de guías y aglomeraciones.

Colindante con las comarcas de Abruzzo, Lazio, Umbria, Toscana y Emilia Romagna, Le Marche comparte las características más llamativas de sus regiones vecinas, mezcladas con su carácter único.

No se puede hablar de un único paisaje ‘marchigiano’, pues las amarillas plantaciones de cereales conviven con las verdes colinas onduladas en las que se alzan cipreses que abren caminos al más puro estilo toscano.

Todo ello escoltado por el Mar Adriático al este y las contundentes montañas que forman ‘I Sibilini’ al oeste.

Hacia el interior, las colinas se dibujan como una extensión en la tierra de las ondas del mar.

Algunos de estos terrenos están dedicados a la explotación agrícola, en su mayor parte al cultivo de productos regionales.

Paseando en motocicleta o a pie por alguno de los caminos que las cruzan, con majestuosos olivos a un lado y vigorosas vides cargadas de racimos al otro, el visitante se siente protagonista de la naturaleza que lo rodea.

La cadena montañosa de los Apeninos cruza de norte a sur Le Marche. Durante el invierno, las cotas de nieve y las numerosas pistas de esqui permiten la práctica de deportes invernales.

El senderismo, rafting, y escalada son las actividades predominantes en las otras estaciones del año.

Cuna de uno de los poetas italianos más famosos, Giacomo Leopardi (Recanati, 1798), esta región protege e impulsa la cultura. Diversas y pintorescas leyendas pululan por las calles de muchas de las ciudades y pueblos de Le Marche. Algunas de ellas unidas a la religión, ya que en el pasado esta parte de Italia acogió diferentes órdenes cristianas y fue lugar de paso para los cruzados.

Le Marche es visita obligada para los amantes de la música clásica y la ópera. En el imponente teatro al aire libre, muestra del neoclasicismo italiano, denominado ‘Sferisterio di Macerata’, tiene lugar uno de los festivales operísticos más reseñables del país, junto con el Rossini Opera Festival, que se celebra en Pésaro, al norte de la región.

Y después de satisfacer la vista y el oído, es hora de calmar el apetito y la sed. Cuentan que el mismo Bon Dylan sucumbió a los vinos que toman forma, cuerpo y color a orillas del Adriático.

Entre las 17 variedades de vino únicas presentes, quizás el más famoso sea el ‘Verdicchio dei Castell de Jessi’.

Un elixir amarillo paja, de olor delicado y fragancia fresca de flores, fruta y almendras amargas que en el paladar se antoja seco, fino y armónico.

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