El liderazgo espiritual en las empresas

La clave para unas exitosas relaciones entre empresa, trabajadores y sindicatos es conocer al ser humano, el secreto tras el modelo de Alfredo Cotes Silva.

Alfredo Cotes Silva, presidente de la firma de consultoría API-EMA Partners.

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Alfredo Cotes Silva, presidente de la firma de consultoría API-EMA Partners.

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diciembre 01 de 2013 - 11:40 p.m.
2013-12-01

Hablar del término ‘espiritualidad’ en las relaciones laborales puede ser, si no extraño, al menos confuso para algunas personas.

No obstante, para Alfredo Cotes Silva, presidente de la firma de consultoría API-EMA Partners y experto con más de treinta y cinco años en representar a grandes empresas ante los principales sindicatos del país, hay una gran coherencia entre lo uno y lo otro.

Él mismo ha sido un vivo ejemplo de cómo lograr un ambiente armonioso, productivo y de mutuo respeto a partir del concepto de liderar de ‘ser humano a ser humano’.

Es necesario aclarar, dice Cotes Silva, que aquí la espiritualidad no tiene una connotación religiosa. Se trata de acudir al nivel de mayor trascendencia del ser humano, el de la conexión de un ser humano con otro, el reconocerse en el otro y aceptarlo como un semejante, para poder abordar los temas más difíciles que suelen separar y alejar a empresarios y trabajadores dentro de las organizaciones.

Cotes Silva cree que es posible lograr generar el diálogo, la concertación, la convivencia laboral y, a la vez, alcanzar altos niveles de productividad organizacional entre empresa, trabajadores y sindicatos.

Por lo mismo, siendo consultor de empresas y en el pasado director de Recursos Humanos de compañías de consumo, mineras y petroleras, es un defensor acérrimo tanto del derecho a la libre empresa y de la economía de mercado, como del derecho constitucional de la asociación colectiva, a los derechos de los trabajadores, y el derecho a la huelga, como último recurso de los trabajadores cuando esta ha sido votada de acuerdo con la ley.

BASES DEL LIDERAZGO

Para alcanzar un ambiente de trabajo productivo, es necesario por lo tanto partir de unas premisas fundamentales.

El liderazgo que debe ejercer desde el presidente, vicepresidentes y gerentes hasta los supervisores de línea que tienen el contacto día a día con los trabajadores de base, es un liderazgo basado en valores.

Debe haber coincidencia entre los valores que tienen los directivos de la empresa y los que la organización preconiza, y se deben vivir en el diario transcurrir de la organización.

“Solo cuando seamos capaces de entender que trabajamos con personas (Juan, María, etc) es que se podrá vivir el significado de un liderazgo espiritual”, dice Cotes Silva como premisa fundamental.

“Nosotros debemos construir una relación humana con todos y cada uno de los empleados. Reconocernos y aceptarnos las diferencias, la diversidad y así poder respetarnos mutuamente. Es más, así podemos llegar a servirnos mutuamente”.

El modelo propugnado por Cotes Silva ha sido reconocido y destacado por organizaciones mundiales como la OIT, cuando logró implementarlo con éxito hace años en la organización Chevron-Texaco.

Cotes Silva reconoce que no es fácil que una organización “compre” este tipo de modelo, pues todavía se parte, en muchos casos, de prevenciones, recelo mutuo, desconfianza o simplemente el propósito de desconocer a la otra parte como interlocutora para el éxito de la estrategia laboral de la empresa. A la vez, su experiencia a través de su trayectoria laboral y de consultoría le permite hablar con la sabiduría de los años y más allá de los intereses particulares de una parte u otra.

Philip Potdevin

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