La línea que une al alpinismo con el liderazgo empresarial

Conversación con Valentín Giró, el hombre que aplica en el mundo de los negocios las lecciones aprendidas en sus ascensos a las montañas más altas del planeta.

Valentín Giró, alpinista y consultor.

Mauricio Riaño Martínez.

Valentín Giró, alpinista y consultor.

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mayo 10 de 2013 - 08:33 p.m.
2013-05-10

La mejor foto para un alpinista no es en la cima de la montaña. Es abajo en el campamento base, después del descenso, con todo el equipo reunido. Es el momento de celebrar el esfuerzo hecho. Valentín Giró, catalán de 49 años, no pudo tener en 2004 esa foto perfecta en su aventura por el K2, la montaña más difícil del mundo según los expertos, porque en su pequeño grupo falleció Manel de la Matta, uno de los líderes del equipo, a causa de una peritonitis derivada de una apendicitis.
No obstante, lejos de convertirse en una tragedia, esa expedición de 2004 al K2 conformada por cinco catalanes se considera un hito del alpinismo moderno por las condiciones en que se hizo y la dificultad del ascenso. El K2, con 8.611 metros sobre el nivel del mar, es la segunda cumbre más alta del mundo y la “montaña de montañas” para un escalador. Y aunque cuenta con varias rutas para subir, como el Espolón de los Abruzzos, es la Magic Line la más difícil y rigurosa de todas, y justamente la que eligieron los españoles y por la que uno de ellos, Jordi Corominas, pasó por la cúspide.
“-La Magic Line- no es un reto suicida, es algo que reúne la magia de lo que es muchos terrenos distintos de escalada y que para un alpinista es un sueño, un sueño que únicamente puedes hacer con un equipo muy bueno” dice Giró en conversación con Portafolio.co.
Hoy la cotidianidad de Valentín Giró se mueve en el mundo de las empresas como consultor especializado en liderazgo y desarrollo de equipos, coaching ejecutivo y procesos de transformación cultural en las organizaciones. No ha renunciado a ser escalador, en 2007 estuvo en el Broad Peak (8.051 msnm), otro de los catorce ‘ochomiles’ del planeta tierra. Pero en la vida de Giró las montañas y las empresas no son mundos aparte, su gran logro ha sido unir esa pasión con su trabajo como consultor, y ha tomado esa expedición al K2 como la punta de lanza para mirar en detalle el mundo laboral y dar a conocer que las montañas y las empresas tienen demasiadas cosas en común.
LOS VALORES DEL ALPINISMO
La pasión para hacer y emprender algo, la determinación, los ambientes cambiantes y de riesgo, el éxito y el fracaso, entre otros factores, son inherentes tanto en el ámbito profesional como en el alpinismo. Sin embargo, valores como el trabajo en equipo y la voluntad para lograr algo se hacen mucho más evidentes a la hora de escalar un ochomil que en el día a día en la oficina. “El valor del esfuerzo, del ser honesto con tu esfuerzo y el de los demás, con tu capacidad y tu verdad diciendo hasta dónde llegas o no llegas y el confiar en tu compañero, son valores que no siempre vivimos de una forma práctica”, afirma Giró sobre los desafíos que tienen las organizaciones y las personas que trabajan en ellas.
Escalar algunas de las montañas más altas del planeta le ha permitido a este español tener un panorama claro sobre el liderazgo y los retos de las empresas de hoy. Por ejemplo, la importancia de transitar el camino, disfrutarlo a conciencia, y no solo de pensar en la cima. En palabras de Giró: “no solo es disfrutar y poner foco en el proceso y en el camino, no es restarle ambición al reto, sino todo lo contrario. Para poder llegar a donde queremos hay que tomar conciencia del cómo y con quién y sobretodo el porqué. Eso es lo que realmente te hace optar al final a que toda misión se materialice”.
Así como la cordillera de Los Andes no es la misma que el Karakórum –a la cual el K2 pertenece- y por lo tanto no presenta los mismos obstáculos, sociedades como las hispanoparlantes tienen dificultades diferentes a las anglosajonas. Una de ellas es notoria para Giró y José Suárez, compañero de consultoría en la firma Axialent: la poca capacidad de escuchar.
Suena simple, pero en un entorno organizacional se hace claro lo difícil que es comunicarnos de manera fluida. “En Colombia y España uno de los principales desafíos es incrementar los niveles de escucha. Somos sociedades muy ruidosas, muy aficionadas a hablar y a gritar, a exponer nuestros puntos de vista sin escuchar. Es mucho más efectivo tener una actitud de escuchar” dice José Suárez. Y añade Valentín: “Nos hemos acostumbrado a que el estar ocupando un espacio en la conversación nos ayuda en nuestra carrera, entonces el que no habla, el que no dice algo en teoría importante, es menos valorado. Ese modelo mental es el que a veces desafiamos”.
Para Valentín Giró la conclusión más importante de aquella expedición en 2004 fue relacionar al K2 con una sonrisa y no con una pérdida. “¿Ahí está el legado, no? Debemos ser conscientes de que es importante el legado. Y eso lo construyes también en un proceso de día a día, porque el legado no es un producto final que erigimos en forma material, sino que lo entregamos en forma de comportamientos. En el caso de Manel, ese legado es una sonrisa. Esa sonrisa simboliza yo creo esa alquimia de un líder que es capaz de sonreírle al destino; un destino que él escogió, que es exigente, ambicioso, por una vía complicada, y que lo hizo con un equipo designado por él y en el que transformó miedos e inseguridades en confianza. Y lo hizo con ese gesto, una sonrisa”.

Luis Quintana.
Especial para Portafolio.co

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