Lisboa, la nueva ‘Meca’ del turismo europeo

El singular encanto de las calles adoquinadas y las antiguas fachadas atraen cada vez más a los viajeros del viejo continente.

Los proyectos hoteleros de 4 y 5 estrellas proliferan en la ciudad.

Archivo particular

Los proyectos hoteleros de 4 y 5 estrellas proliferan en la ciudad.

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septiembre 23 de 2014 - 03:03 a.m.
2014-09-23

En total, 1,5 millones de turistas extranjeros visitaron la capital portuguesa en los primeros seis meses del 2014, un 14,3 por ciento más con relación al año anterior. La presencia de franceses es la que más creció (27,6 por ciento), seguida por británicos (27,3 por ciento), españoles (15 por ciento) y alemanes (13,9 por ciento).

“Competimos directamente con Madrid, Barcelona, Viena, Amsterdam o Berlín. Con los nuevos vuelos inaugurados este verano, el acceso a Lisboa es ahora más fácil”, comenta Vitor Costa, director general de la Asociación de Turismo de Lisboa.

Los proyectos hoteleros de 4 y 5 estrellas proliferan, albergues de la juventud estilizados (hostales) abren en antiguos palacios, viejos edificios están en restauración y las fachadas de las tiendas sufren un lavado de cara para acoger mejor al turista.

Las tiendas ‘A Vida Portuguesa’, especializadas en moda retro, se han aprovechado del boom turístico. “Más del 70 por ciento de nuestros clientes son extranjeros, nuestro volumen de negocios crece 10 % desde principios de año”, dice su propietaria Catarina Portas. 

“El turismo es el motor de la economía de la ciudad y nos salva de la crisis. Pero no hay que matar la gallina de los huevos de oro, hay que preservar los pequeños comercios antiguos. Lo que diferencia a Lisboa es su autenticidad”, dice.

VIAJE EN EL TIEMPO  

El tiempo parece haberse parado en la Barbearia Campos, en el Chiado, frecuentada desde 1886 por artistas, políticos y hasta familias reales. Hoy, gran parte de la clientela del barbero más antiguo de Europa son turistas. 

Sentado en un antiguo sillón, Udo Wilschewski, trabajador social de Aquisgrán (Alemania), deja que lo afeiten mientras su mujer le toma fotos. “Sería una pena que desapareciera este barbero, ¡forma parte del patrimonio de Portugal!”, dice.

Una carta del propietario del local más que centenario, que quiere construir apartamentos de lujo, le ha dado hasta el 15 de diciembre al barbero para que se vaya pagándole una indemnización o subiéndole el alquiler.
La nueva legislación en vigor desde 2012 permite echar a los inquilinos para restaurar los locales. Se acabaron los alquileres de renta antigua que congeló en 1948 el dictador Salazar.

“No tendría sentido tirar todo y reconstruir. Tenemos que mantener las fachadas históricas que son el encanto de Lisboa”, dice Luis Borges das Neves, director de la agencia inmobiliaria Fine & Country, que está en frente de la barbería y que ha puesto a la venta los futuros apartamentos.

Otro lugar lisboeta desde 1890, el minúsculo bar ‘Ginjinha Sem Rival’, sirve a los turistas y autóctonos sus famosos licores de cerezas. Amenazado con el cierre este verano, el local, que cuenta entre sus clientes a George Clooney y Brad Pitt, ha obtenido una tregua.

“Con estas nuevas leyes, existe el riesgo de que se destruya el patrimonio histórico de Lisboa. Y esta vez no será por un terremoto”, lamenta Nuno Gonçalves, bisnieto del fundador del bar, en alusión al sismo que destruyó la capital portuguesa en 1755.

AFP