El costo detrás de una mala cirugía estética

Hay que desconfiar cuando se ofrecen productos en lugar del adecuado servicio.

Obtener una adecuada asesoría médica antes y después del procedimiento es un factor determinante en el éxito de la cirugía.

Archivo EL TIEMPO

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noviembre 10 de 2016 - 07:57 p.m.
2016-11-10

Lamentablemente en Colombia no existen estadísticas sobre las cirugías estéticas que se realizan anualmente; pero en promedio, en el consultorio del cirujano Iván Santos, se practican cerca de mil intervenciones al año; siendo la primera causa de consulta las de contorno corporal como liposucciones y abdominoplastias y las de seno como las mamoplastias de aumento y las de reducción, así como las de glúteos, en el caso de las mujeres.

(Lea también: Las cirugías estéticas en el país requieren una reconstrucción). 

Pero, ¿qué pasa cuando estos tratamientos son ofertados por el centro médico de la esquina, a través de anuncios o por páginas web donde lo que prima es el bajo costo? De acuerdo con Santos, la pérdida de conciencia por parte de muchos pacientes que no valoran su propia salud y su propia vida; la multiplicación de engaños y la proliferación de procesos realizados por personas no aptas en sitios no aptos, logran que, las ilusiones y las expectativas de quienes se mandan a operar queden frustradas, y que el volumen de las reconstrucciones y las recirugías aumenten de manera notable.

“El 50% de las pacientes que llegan a mi consultorio buscan recirugías, pacientes que no tomaron la decisión adecuada y se dejaron llevar por una oferta publicada. Lo peor es que cuando llegan dicen ‘es que me arrepiento de lo que me hice’ y buscan volver a quedar como antes o que les corrija el 100% el problema, lo cual de entrada ya es complejo”.

Para el cirujano, lamentablemente en este país es legal que cualquier médico haga cirugía plástica estética. Es decir, los generales, dermatólogos, oftalmólogos, otorrinos, ginecólogos, ortopedistas y hasta anestesiólogos ofertan procedimientos de cirugía plástica y nadie les puede decir nada porque legalmente no existen restricciones. “Las consecuencias de un mal procedimiento no son tenidas en cuenta por el paciente porque en ese momento les interesa es pagar poco; pero cuando la persona se da cuenta que no obtuvo el resultado que esperaba o que les habían garantizado, es cuando buscan un sitio reconocido, con profesionales idóneos y donde le ofrezcan realmente la atención adecuada a su necesidad, ahí sí están dispuestos a pagar lo que sea necesario para revertir lo que les hicieron mal y a buscar soluciones donde aveces ya no las hay”.

“Por ejemplo, si mi hijo tiene un problema de oído porque no escucha pues yo no me voy a meter a una página de descuentos, ni tampoco me voy a donde un cirujano amigo a ver si él me lo opera más barato y me ahorro unos cuantos pesos. Yo me averiguo un otorrinolaringólogo para que evalúen el caso y me diga qué puedo hacer. Pero eso no pasa con la cirugía plástica, la gente se quiere operar y a la primera persona que le pregunta es a su mejor amiga o averigua en internet los descuentos porque quieren ahorrar dinero sin importarles que sea con alguien poco profesional”, recalca el cirujano.

Y ahí comienzan los inconvenientes porque, a su modo de ver, las consultas de cirugía plástica estética no deberían ser gratis. “El código de ética médica colombiano implica que las consultas gratis solamente se realizan a personas de bajos recursos y ese no es el caso a pacientes de cirugías estéticas. A menos de que sean para procedimientos en población vulnerable”, advierte.

Y añade: “sucede que por ahorrar $150.000 que puede costar una consulta dejan de averiguar en esa primera cita muchas de las cosas que posteriormente y una vez realizado el procedimiento les evitaría gastos duplicados y hasta triplicados para subsanar el daño hecho”.

“Hacer recirugías es más complejo porque los tiempos quirúrgicos son más largos y eso implica honorarios médicos más altos y anestesiólogos más altos, en fin, una recirugía o una reoperación es mucho más costosa”.

De acuerdo con sus cálculos, cuando se acude al verdadero experto, en una cirugía que pudo haber costado $8 millones, la correctiva fácilmente puede salir por $12 millones.
Además, que nunca volverá a ser igual ni en resultados ni en proceso de cicatrización y mucho menos en salud porque casi siempre consultan es cuando ya están con problemas graves o severos.

“Las abdominoplastias, las liposucciones y las correcciones en implantes mamarios, en su orden, son las cirugías que casi siempre vienen a consultar para arreglar”, dice.