Los franceses y los cigarrillos: ¿El fin del romance?

Si bien todavía se fuman 47.000 millones de cigarrillos, esa cifra es mejor que los 84.000 millones que se fumaban en 2001.

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Los 10 euros por paquete fue una promesa de la campaña del presidente Emmanuel Macron, quien también instó a los países vecinos a seguir su ejemplo para evitar el contrabando.

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POR:
Cecilia Rodríguez
octubre 11 de 2017 - 10:24 p.m.
2017-10-11

Los franceses se fuman 47.000 millones de cigarrillos al año y para ayudar a curarlos de ese arraigado hábito, el Gobierno ha decidido subirle el precio al paquete a 10 Euros, o sea casi $36.000.

La esperanza oficial es que, con el alza, que se hará progresivamente, la imagen que el mundo conoce de los franceses y francesas, disfrutando el placer culpable de fumar en los cafés callejeros de París, va finalmente a desaparecer.

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“Francia: buena comida, buen vino y buenos cigarrillos es una visión aceptada globalmente sobre nuestro país”, escribe Le Point. Ese punto de vista se ha visto reforzado a través del cine y televisión, que siguen repitiendo imágenes de los años 60s y 70s donde los franceses aparecen siempre fumando con panaché.

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Tanto así que aún hoy se habla de la “paradoja francesa” según la cual los franceses pueden fumar tantos cigarrillos sin que la adicción parezca afectarles la salud de la misma manera que les afecta a sus homólogos europeos. Similar a esa otra infundada “paradoja” que afirma que las francesas pueden comer toda la elaborada cocina del país, sin ganar peso.

La verdad es que la paradoja sobre los cigarrillos es el reflejo de un viejo estereotipo repetido desde cuando Francia era un cielo para fumadores y que no corresponde a la nueva realidad.

La relación de los franceses con los cigarrillos es motivo de eternos debates en los que el principal argumento entre fumadores es que cualquier intento de prohibir el derecho a fumar atenta contra la libertad personal y cada medida en ese sentido como la prohibición de fumar en sitios públicos y las subidas de precios provocan manifestaciones y protestas.

Hay un famoso video durante una de esas controversias en el que el dueño de un bar en el sur de Francia se pregunta: “¿Qué va a hacer la gente con sus manos si no pueden tener un cigarrillo?”.

Al mismo tiempo, el movimiento contra el tabaquismo sigue ganando popularidad al punto que, como parte de su Programa Nacional de Reducción de la Adicción al Tabaco, el Ministerio de Salud tiene un sitio web llamado Ma Terrasse Sans Tabac (mi terraza sin tabaco) que lista bares y restaurantes por sectores, que prohíben fumar en sus terrazas al aire libre. Un comunicado de prensa del Ministerio explicó que es para permitirles a los franceses encontrar sitios total o parcialmente libres de humo.

El año pasado, el Ministerio introdujo los envases de cigarrillos sin marcas, logos o diseños con la intención de hacerlos menos atractivos para el consumidor.

De acuerdo el nuevo plan anunciado por la ministra, Agnès Buzyn, habrá seis aumentos, comenzando con uno de 35 centavos de Euro a finales de este año, seguido por uno de un euro el próximo marzo. Después de eso se agregarán 50 centavos cada seis meses hasta llegar a €10 en 2020 en lugar de los €6,70 del costo promedio hoy.

El ochenta por ciento de ese precio va para impuestos, aportando más de 14.000 millones de euros de ingresos anuales. A pesar de los aumentos del 28% desde 2003, alrededor de 16 millones de personas fuman al menos ocasionalmente en Francia, con una tendencia preocupante de tasas superiores de fumadores entre mujeres y gente joven.

La situación, sin embargo, ha mejorado comparativamente. Si bien todavía se fuman 47.000 millones de cigarrillos, esa cifra en mejor que los 84.000 millones que se fumaban en 2001.

En relación con el resto del continente, la reputación de Francia como ‘la chimenea de Europa’, parece un poco injusta porque según el informe anual de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de personas que encienden cigarrillos regularmente en Francia no es mucho mayor que el promedio del 28% para el total de Europa.

A pesar de esta conclusión y mientras que países como Alemania y Gran Bretaña informan recortes de casi el 50% del tabaquismo entre las generaciones más jóvenes, en Francia el 29% de los estudiantes continúa fumando.

Entre otras razones enumeradas por el Gobierno para la nueva subida del precio de los cigarrillos es el hecho de que fumar es un factor en alrededor de 78.000 fallecimientos en Francia cada año - convirtiendo el tabaco en la principal causa de muertes prematuras en el país-.

La introducción del paquete neutro cubierto con advertencias muy gráficas de los daños para la salud, destinados a eliminar el glamour de las marcas de cigarrillos, no produjo mayor reducción en el consumo.

“Estos aumentos paulatinos les permitirán a las personas prepararse para encontrar maneras de dejar de fumar”, dijo la Ministra. También abogó por una “armonización de los precios” de los cigarrillos a nivel europeo.

Los 10 euros por paquete fue una promesa de la campaña del presidente Emmanuel Macron, quien también instó a los países vecinos a seguir su ejemplo para evitar el contrabando de cigarrillos a través de las fronteras.

No todo el mundo está de acuerdo con la nueva medida con el argumento de que el precio más alto impulsará el mercado negro, que representa el 15% de las ventas, y ha ido creciendo junto con los precios.

La esperanza está en las encuestas que demuestran que un número creciente de franceses intenta dejar de fumar y que las ventas de los parches de nicotina y de goma de mascar también se han incrementado en un 29%.

Cecilia Rodríguez
Luxemburgo

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