Lujoso hotel Ritz cerrará dos años por remodelación

El célebre establecimiento no quiere perder pisada a los hospedajes de lujo que abundan en París.

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agosto 01 de 2012 - 12:39 a.m.
2012-08-01

El célebre hotel Ritz de la plaza Vendôme en París cierra hoy sus puertas para realizar obras durante más de dos años, una renovación de envergadura necesaria ante una competencia más activa que nunca en la hotelería de lujo y por las exigencias cada vez mayores de los clientes ricos.

El Ritz, propiedad del millonario egipcio Mohammed Al Fayed, que hospedó a monarcas y príncipes, artistas y estrellas, volverá a abrir en el verano de 2014 tras una renovación que tendrá un costo de 140 millones de euros.

Se trata de la primera restauración de gran importancia desde 1979, y conducirá a la creación de un restaurante de verano bajo un techo de vidrio móvil y la integración de tecnologías ultramodernas.

El lunes pasado, casi todas las habitaciones y suites habían sido vendidas, “especialmente a clientes habituales”, según un portavoz, por un precio inicial de 850 euros que puede alcanzar 10.000 euros por la suite Coco Chanel.

Un menú especial a 240 euros está previsto en el restaurante gastronómico l’Espadon, que incluye foie gras, bogavante y, por supuesto, el conocido postre pêche Melba, creado en 1893 por Auguste Escoffier, el primer chef del Ritz.

Para los profesionales del sector, “ya era tiempo” de que el Ritz -como el Crillon, que también cerrará en otoño- se rejuvenecieran, pues esos establecimientos “duraron mucho tiempo sin hacer inversiones”.

A LA ALTURA

“¿El Ritz? Era un desperdicio ver un hotel de tal rango, en un lugar tan destacado de París, con tal historia, en tales condiciones”, dijo Vanguelis Panayotis, director del desarrollo del gabinete especializado MKG Group.

“Para buscar los niveles de precios más elevados, hay que justificarlos con un nivel de calidad equivalente al de los otros”, agregó.

François Delahaye, jefe del Plaza-Athénée, prestigioso palacio de la avenida Montaigne, subraya que “si no se sigue invirtiendo de manera continua en tecnología para el producto, baños o formación del personal, la sanción es inmediata, los clientes se van a otro lado”.

París acoge desde el otoño de 2010 tres establecimientos de lujo asiáticos famosos por la calidad de su hotelería: el Royal Monceau, el Shangri-la y el Mandarin Oriental, en espera del Peninsula en 2013.

El Crillon, en la plaza de la Concordia, cerrará durante dos años. El Bristol y el Meurice fueron renovados dos veces, sin cierre.

El Plaza-Athénée, que compró tres edificios al lado del actual palacio, trabaja todavía en proyectos para ampliarse.

Toda esta agitación “reforzó el atractivo de París, que ocupa un lugar excepcional en el gran lujo incluso con relación a Nueva York o Londres”, consideró Panayotis.

La hotelería de prestigio muestra una salud insolente, acrecentada por la clientela de los países emergentes y también por el regreso a París de los estadounidenses.

TÍMIDA FIESTA DE DESPEDIDA

Contrario al Royal Monceau, en el octavo distrito de París, donde una ‘Demolition party’ fue organizada antes de los trabajos en 2008, la dirección del Ritz “solo hará una pequeña fiesta para los empleados”, declaró a la AFP Jean-Pierre Kempf, del sindicato Unsa.

“De los 460 empleados del Ritz, que tienen todos la garantía de recuperar su empleo cuando se vuelva a abrir el hotel, 320 optaron por el retiro voluntario”, agregó.

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