Los malos ratos fortalecen

Una cantidad moderada de adversidad puede beneficiar la salud mental.

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mayo 14 de 2011 - 03:18 a.m.
2011-05-14

 

Los golpes de la vida pueden ser beneficiosos para la salud psicológica de quien los padece.   

“Lo que no me mata, me hace más fuerte”, afirmó el filósofo, poeta y filólogo alemán Friedrich W. Nietzsche en el siglo XIX, y las últimas investigaciones en el campo de la psicología avalan la tan original y certera afirmación del autor de  Así habló Zaratustra .

Aunque para la persona que la está pasando mal resulta muy difícil ver el lado bueno de su situación adversa, la percepción de los reveses puede cambiar favorablemente si se los observa desde una perspectiva más amplia. 

Al menos eso es lo que se desprende de una nueva investigación de la Universidad de Búffalo, en Nueva York (Estados Unidos), que concluye que, a la larga, los golpes de la vida pueden ser beneficiosos para la salud psicológica de quien los padece. 

En la vida, enfrentarse a una cantidad moderada de adversidad puede beneficiar la salud mental y aumentar el bienestar personal, al fortalecer la adaptabilidad a las circunstancias y ayudar a desarrollar la resistencia psicológica, según sugiere el estudio de un equipo de psicólogos de esa universidad estadounidense. 

Los investigadores analizaron los datos de 2.398 personas y comprobaron que aquellas con una historia personal de cierta adversidad tendían a experimentar una angustia emocional más baja, así como menos impedimentos en su funcionamiento cotidiano, una reducción en los síntomas de estrés postraumático y una mayor satisfacción vital, en comparación con aquellas que sufrieron menos reveses o prácticamente ninguno.

Mark Seery, profesor de psicología de la Universidad de Búffalo, y su equipo también encontraron que las personas con antecedentes de cierto infortunio a lo largo de su existencia parecen manejar mejor que otras los eventos adversos recientes. 

Defensas naturales  Para José María Doria, escritor y psicoterapeuta español, “así como el ser humano dispone de un sistema inmunológico que lo protege de las enfermedades, alergias, alteraciones y agentes agresivos tanto de su propio interior como de fuera de su organismo, también tiene unas defensas naturales que lo protegen de las amenazas en el terreno psicológico y emocional”. Según él, así como la exposición moderada a diversos virus, bacterias y elementos alergénicos no letales ayuda a que las defensas orgánicas se estimulen, mantengan activas y fortalezcan, creando anticuerpos y un mejor escudo defensivo, “se podría afirmar que estar en contacto con un cierto nivel de adversidad ayuda a reforzar las defensas psicoemocionales y a estar más preparado para afrontar los reveses futuros”. 

Este fenómeno también puede compararse con las vacunas o inmunizaciones farmacológicas, que al poner a la persona en contacto con un determinado agente infeccioso producen una reacción inmunológica que después se mantiene y los protege de esos elementos patógenos. 

“De alguna manera, los reveses pueden considerarse como vacunas que nos hacen más resistentes ante las futuras adversidades”, dice Doria. “Nada de lo que nos pasa es estéril; en realidad, todos los acontecimientos tienen su intencionalidad evolutiva, por contradictorios, inútiles o adversos que parezcan”.

La vida es aprendizaje y desde esa perspectiva no hay noticias esencialmente buenas o malas, ya que su aprobación o condena parte de una interpretación no sólo parcial, sino también transitoria, comenta el especialista.

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