Mascotas, en la salud y la enfermedad

Tener animales domésticos genera múltiples beneficios y responsabilidades.

Los perros pueden ayudar a los niños a generar empatía, dicen los expertos.

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Los perros pueden ayudar a los niños a generar empatía, dicen los expertos.

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junio 07 de 2014 - 01:23 a.m.
2014-06-07

El mejor amigo del hombre se ha convertido también en un elemento de apoyo para personas con distintos problemas de salud. Así, ancianos, discapacitados, niños con autismo y pacientes con depresión son algunos de los grupos que se benefician de las terapias asistidas con perros.

“Los canes nos pueden ayudar especialmente para trabajar los siguientes objetivos: generar empatía, enfoque exterior, desarrollar habilidades de autocuidado, compenetración, aceptación, socialización, estimulación y contacto físico entre muchas otras”, detallan los especialistas de la Fundación Canis, una entidad chilena sin fines de lucro dedicada a entrenar perros de asistencia para personas con discapacidad.

Pero los perros, en particular aquellos con los que compartimos el hogar, conllevan una gran responsabilidad y es necesario ofrecerles los cuidados apropiados y llevarlos de manera periódica al veterinario para tratar de evitar parásitos y enfermedades.

Una enfermedad grave que afecta a los perros es la rabia. Afortunadamente esta afección no es habitual entre los canes domésticos que reciben atención veterinaria.

La rabia es una zoonosis, es decir, una enfermedad transmitida al hombre por los animales. Está causada por un virus que afecta tanto a animales domésticos como a salvajes y llega a las personas mediante el contacto con la saliva infectada, normalmente a través de una mordedura.

Para la OMS, la estrategia más rentable de prevención de la rabia humana consiste en eliminar la rabia canina mediante la vacunación de los perros.

LA TEMIDA TOXOPLASMOSIS

Otra enfermedad ligada a las mascotas, en este caso a los gatos, es la toxoplasmosis. Está causada por un parásito denominado Toxoplasma gondii que llega al gato cuando come carne cruda o pequeños animales infectados y que pasa a las heces del felino, quien no se enferma por el mismo.

En este caso, la FDA señala que se puede contraer la enfermedad al comer carne cruda o poco cocinada, al beber agua contaminada con Toxoplasma gondii o al ingerir accidentalmente heces de gato contaminadas.

Según indica esta entidad, los síntomas de la enfermedad incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares o cuello rígido. No obstante, muchas personas no tienen síntomas perceptibles, por lo que ni siquiera se dan cuenta de que han contraído la toxoplasmosis.

No obstante, esta patología puede tener graves consecuencias si quien se contagia es una mujer embarazada.

Para evitar que las embarazadas entren en contacto con el parásito, la FDA recomienda que si tienen un gato hagan que otra persona cambie la caja de la arena.

Si no es posible y tienen que hacerlo ellas mismas, deben usar guantes desechables y lavarse las manos cuidadosamente con jabón y agua tibia después.

También aconseja cambiar la caja de arena del gato todos los días, pues el parásito no se convierte en infeccioso hasta entre uno y cinco días después de depositarse en las heces.

EFE
 

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