Cómo mejorar la relación entre empresas y empleados

Las personas consideradas ‘tóxicas’ terminan afectando la salud de sus compañeros de trabajo.

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julio 24 de 2011 - 03:11 p.m.
2011-07-24

 

Los investigadores tienen razón. Su empresa no es sólo “un local, un servicio, un producto, los resultados o los clientes. Su empresa son las personas que hacen posible que su proyecto tenga éxito”.

Por eso, si usted no dedica tiempo a conocer a las personas con quienes trabaja estará descuidando su negocio y cavando su propia desgracia financiera.

“Las empresas son los seres humanos con su cuerpo, ideas, criterios, conocimiento y, sobre todo, su esfuerzo y calidad humana”, según Beatriz Becerro y Alonso Parga, especialistas en salud mental empresarial.

De acuerdo con ellos, las heridas en la salud mental en los ambientes de trabajo hacen perder horas en situaciones insanas y eso repercute en el crecimiento y en la calidad de su negocio.

Por eso, si usted permite que en el ambiente de su compañía se siembre maleza emocional es evidente que no cosechará los frutos que ambiciona.

La llamada ‘gente tóxica’, o sea, aquellos seres agresivos, chismosos, cínicos, mediocres, criticones, depresivos, etc., de los que hemos hablado antes en Portafolio y que envenenan y causan heridas en la salud mental de los ambientes laborales, no es conveniente para nadie.

No sólo afectan tanto síquica como físicamente a las personas que las rodean, sino que terminarán por hacerlo con sus ganancias, ya que un ambiente laboral envenenado repercute en el crecimiento, producción y calidad de los productos de una empresa.

El sicólogo norteamericano Daniel Goleman (1947), autor de La inteligencia social y de otros éxitos editoriales, afirma que los efectos que causan los seres ‘tóxicos’ no son momentáneos y que nuestra interacción diaria con todos los seres humanos es la que moldea la estructura física de nuestro cerebro a nivel celular, afecta a todas las células de nuestro organismo y produce incluso cambios a nivel genético.

Los ‘tóxicos’ causan, entre muchas otras cosas, estrés, depresión y ansiedad, las tres principales causas de discapacidad laboral, de acuerdo con la OMS.

Por eso, según Goleman, las buenas relaciones entre las personas son como las vitaminas y las malas, como el veneno.

CÓMO MANEJAR LOS EMPLEADOS DIFÍCILES

Hay que identificar a este tipo de sujetos. Alejarlos si no son imprescindibles

para su negocio.

La filósofa argentina Diana Cohen considera que las personas, aunque se gradúen de ‘tóxicas’, pueden cambiar.

“Los seres humanos no somos de una vez y para siempre. Estamos en constante proceso de construcción. El hombre definitivo es el del epitafio, pues sólo allí adquirimos una identidad definitiva”, dijo recientemente al diario La Nación, de Buenos Aires.

“Mientras vivimos se puede dejar de ser ‘tóxico’ como también adquirir otras características.

Sólo una visión demasiado pesimista del ser humano lo condena a ser de una vez y para siempre”, agregó la experta.

Otros sicólogos e investigadores latinoamericanos como la médica colombiana Magda Palacio recomiendan también incentivar en las atmósferas de trabajo todas las cualidades contrarias a las características que definen a una persona como ‘tóxica’.

“El ejercicio de los principios y valores que alguna vez fueron la principal carta de presentación de las personas es humanizar y sanear los ambientes envenenados”, explica.

“Es importante también estimular a quien realiza un buen trabajo, promover el reconocimiento a los esfuerzos de un empleado, aplaudir iniciativas que favorezcan a la colectividad y cerrar las puertas a la mediocridad identificada, por lo general, en la envidia, la agresión, el chisme, la crítica destructiva y otras actitudes tóxicas”, recomienda la sicóloga nicaragüense Yadira Fernández.

Otros expertos recomienda, igualmente, promover la autocrítica en su cotidiano de empresario y entre los trabajadores de su empresa de tal forma que todos sepamos reconocer cuándo actuamos de forma ‘tóxica’ y, al hacerlo, erradiquemos este tipo de comportamientos de nuestro cotidiano.

Gloria Helena Rey

Especial para Portafolio

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