La memoria que alimenta guerras

Es un uso antihistórico de la historia que solo sirve para los conflictos más atroces. David Reiff es el autor del libro ‘Contra la memoria’

La memoria que alimenta guerras

Reuters

La memoria que alimenta guerras

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febrero 18 de 2014 - 03:25 a.m.
2014-02-18

¿Qué propone en su libro ‘Contra la memoria’?

Es un ensayo crítico sobre la memoria política, no hablo de la personal. Lo que pido es preguntarse para qué sirvan la memoria colectiva y la histórica. En nuestra época hay una moralización de la memoria, recordar es un gesto moral y olvidar es un acto inmoral.

Y yo creo que la verdad es muchos más complicada. Hay momentos en los cuales recordar es la solución, y otros cuando el olvido es una estrategia más inteligente.

La memoria colectiva es un uso antihistórico de la historia, porqué establecer la verdad histórica es una acción crítica; establecer la memoria colectiva es una acción de mitos, establecer mitos.

¿Qué es entonces lo que se conoce como memoria colectiva?

No creo en eso. Creo que es una política actual que no tiene nada que ver con la historia. La verdad histórica es una cosa muy diferente, hablar del pasado y tomar posiciones sobre el pasado no es la misma cosa que recordar.

Entonces hablamos de un uso, de una práctica de tratar de usar la historia para movilizar a la gente, en términos de una historia bastante llena de mitos.

Porque si hablamos de historia de manera seria, hablamos de la crítica, no de la solidaridad. Yo creo que no podemos hablar de historia sin hablar de crítica. Eso no es historia, es una movilización, un mal uso de la historia. Eso no es hablar en serio como historia.

Al borrar lo malo de la memoria colectiva, ¿entonces habría que borrar lo bueno también?

Puede ser. Cuando hablamos de la memoria política podemos decir que de vez en cuando la memoria podría servir una causa justa, pero no es memoria, es política.

Seguro hay momentos, si podemos hablar de movimientos justos, que se sirven de memorias fabricadas.

Al proponer borrar la memoria colectiva, ¿no se corre el riesgo de dejar a los pueblos sin historia?

¿Cree usted que los pueblos recuerdan la historia cómo fue? La memoria colectiva es un arma de la política, podría ser buena o mala. Es una manera de establecer solidaridad o ira, duelo, o no sé qué.

¿Qué harían los pueblos o las naciones sin memoria?

No creo que la memoria sea la cosa esencial en la felicidad del pueblo.

¿Cómo borrar la memoria colectiva?

No propongo nada. Describo un fenómeno. Trato de entender lo que pasa. Hay momentos en los cuales puede ser que sea útil de creer, establecer un mito, pero al menos que seamos claros, que es un mito.

¿Qué deberían hacer las sociedades para olvidar ciertas cosas?

Es como un proceso de paz en el cual ninguno ha ganado o donde haya reconciliación.

La memoria puede ser compartida por toda la población si hay un vencedor absoluto de una guerra.

En el caso de Bosnia, si vas allí en estos momentos, en las escuelas se enseña una cosa, pero si vas a Croacia es totalmente distinta de la versión bosnia.

En Irlanda había un país obsesionado por la memoria. La de hace 800 años luchando contra los británicos. Ellos finalmente tenía que olvidar o/y aceptar la reconciliación. No me parece una cosa trágica.

El hecho de que haya diferencias en los relatos no quiere decir que no haya una versión oficial.

Pedro Vargas Núñez

Subeditor Portafolio

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