Mitos y verdades sobre el cuidado íntimo

Así como existen recomendaciones especiales para la mujer con el cuidado del cabello, piel y hasta las uñas, ellas también deben tener un cuidado especial con su zona íntima, área a la que deben prestar mucha atención.

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marzo 29 de 2014 - 12:11 a.m.
2014-03-29

Cada mujer, de acuerdo con sus necesidades, debe entender la higiene íntima como una parte fundamental de la salud integral, que se revela como conjunto de prácticas y hábitos saludables. Por ejemplo, el conocer el pH de la zona íntima es la mejor forma de protegerse de irritaciones y alergias que pueden ocasionar con el paso del tiempo lesiones más graves que afectan la cotidianidad.

El pH de la zona íntima cambia en cada etapa de la vida. Antes de iniciar a menstruar el pH es neutro, o sea alrededor de 7. Durante la edad fértil, 20, 30 y 40 años, este pH se sitúa entre 4.5 y 5, y en la menopausia vuelve a ser de alrededor de 7.

En etapas especiales como el embarazo, el pH es mucho más ácido, entre 4 y 4.5, y durante la menstruación puede llegar a estar entre 6.8 y 7.2, lo que se traduce en un pH básico. En general, se deben usar productos que en cada etapa de la mujer mantengan un pH adecuado, sumado a los buenos hábitos de higiene, todo ello encaminado a tener una flora normal de defensa contra infecciones e irritaciones.

Según la ginecóloga Alexandra Urrego Ramos, de Natura Cosméticos, se puede obtener un cuidado 100 por ciento positivo utilizando productos que mantengan el pH normal de la zona íntima, como jabones destinados específicamente a la limpieza de esta área o el uso de pañitos húmedos que por sus componentes ayudarán a sentirse limpias y frescas.

Debe evitarse el uso de protectores diarios, porque alteran la temperatura y favorecen la aparición de hongos y bacterias; así mismo la ropa ajustada o la ropa interior de licra, esta debe ser preferiblemente de algodón. Las duchas vaginales están prohibidas por los ginecólogos porque hacen un barrido de los microorganismos que se encuentran en la vagina hacia la cavidad pélvica. Así mismo, contraindican el uso de desodorantes íntimos que pueden llegar a enmascarar olores que están relacionados con infecciones.

Estas recomendaciones se deben poner en práctica desde la infancia. Esta etapa es muy importante porque es en ella donde se generan buenos hábitos de limpieza y se enseña a las niñas el uso de ropa interior limpia y de material suave como el algodón.

Tenga en cuenta las siguientes recomendaciones para lograr diariamente un ritual adecuado de limpieza íntima: realizarlo con agua y jabón, cambio de ropa interior, lavarla con detergentes suaves que no generen residuos y en lo posible separada de otra ropa. Usar en pequeñas cantidades jabones suaves para la limpieza de los genitales que no produzcan espuma. En lo posible, cada mujer debe tener productos de uso personal como las toallas húmedas ya que son suaves y no producen irritación, además dan una sensación de mayor limpieza y confort.

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