Mónica Belluci, medio siglo de belleza mediterránea

La actriz italiana, además de modelo, lleva más de 40 películas de múltiples nacionales en su haber.

Separada desde hace un año del actor Vincent Cassel, el centro de su vida son sus hijas Deva y Léonie.

Archivo particular

Separada desde hace un año del actor Vincent Cassel, el centro de su vida son sus hijas Deva y Léonie.

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septiembre 25 de 2014 - 01:48 a.m.
2014-09-25

“No me gustaría cambiar nada en mi vida”. Así de rotunda se manifestó Mónica Bellucci cuando le preguntaron sobre su 50 cumpleaños en el último Festival de Cannes, donde presentó el filme ‘Le Meraviglie’, en el que tenía un pequeño papel.

Separada desde agosto de 2013 del actor francés Vincent Cassel tras 17 años juntos, de ellos 14 casados, y dos hijas, la actriz aseguraba entonces, en mayo pasado, estar “contenta de estar viva y de haber llegado a esta edad”.

“Espero -agregó- poder continuar así porque tengo mucho que aprender aún y soy madre de dos niñas pequeñas que me necesitan”. Se refiere a Deva, nacida en el 2004, y Léonie, en el 2010.

Ha conocido muchas experiencias a lo largo de su vida profesional que empezó a los 16 años como modelo, y a los 26 como actriz, a principios de los años noventa.

Su debut en el cine se produjo con un pequeño papel en la cinta italiana ‘La rifa’ y poco después captó la atención de Francis Ford Coppola, quien la fichó para ‘Drácula de Bram Stoker’ (1992).

Pero fue su participación en el película ‘L’appartement’ (1996), de Gilles Mimouni, la que dio un impulso a su carrera como actriz, pues fue nominada a un premio César de la academia francesa de cine como mejor interprete femenina de reparto, y supuso un vuelco a su vida sentimental al conocer en el rodaje a Vincent Cassel, el padre de sus dos hijas, del que se separó hace un año.

El séptimo arte unió sus vidas en lo sentimental y también varias veces más en la gran pantalla: ‘Dobermann’, ‘Irréversible’ y ‘Agents secrets’.

PAPELES ARRIESGADOS

Mónica Bellucci dice que le gustan los directores que le ofrecen personajes extremos. “Roles, a través de los cuales me puedo conectar con mi lado oscuro”, puntualiza.

Y ese reto es precisamente lo que la ha llevado a ponerse a veces en la piel de personajes al límite, como en ‘Malena’ (2000), de Giuseppe Tornatore, donde es una víctima humillada por el simple hecho de ser bella y deseada, en la sociedad siciliana de los años cuarenta del siglo XX. Fue nominada como mejor actriz en los premios de cine europeo y situó su nombre y su rostro a escala mundial.

Una nueva vuelta de tuerca en su abanico interpretativo de mujeres bellas maltratadas supuso su participación en ‘Irréversible’, del argentino Gaspar Noé, polémico film que narra la violación de una mujer de forma explícita y en una secuencia de 9 minutos de duración que originó el escándalo en Cannes 2002.

En ‘Rhino Season’ (2012), del realizador iraní Bahman Ghobadi, Bellucci volvió a interpretar una “belleza rota”, como ella las llama, en este caso a la esposa de un poeta kurdo encarcelado en Irán. Para dar verosimilitud a esa mujer recurrió, dijo, “al drama que llevamos en el ADN las mujeres mediterráneas, de generaciones de sufrimiento por el machismo heredado de nuestras madres y abuelas”.

“Directores como Gaspar Noé o Giussepe Tornatore han buscado en mí el símbolo de esa belleza condenada a ser destruida, porque la naturaleza humana a veces no respeta la belleza de la naturaleza”, aseguraba la actriz y modelo italiana con más de 40 películas de múltiples nacionalidades en su haber.

Y es que cada paso que da Bellucci deja claro que es más que una cara y un cuerpo bonito. Reconoce que dar el paso de modelo a actriz le resultó relativamente fácil por su físico. Fue una “suerte”, reconoce, pero arguye que se la trabajó “estudiando teatro, dicción, idiomas...”.

UNA CARRERA 'ATÍPICA' 

Su filosofía es la de que “no hay papeles grandes o pequeños, sino actores buenos y no tan buenos”, por eso acepta todas aquellas películas que sean “bellas e intensas”, al margen de su presupuesto.

Uno de esos proyectos de relumbrón en su ‘atípica’ carrera, como ella misma la define, fue la María Magdalena que interpretó en ‘The Passion of the Christ’ (2004) a las órdenes de Mel Gibson, “un animal con un instinto particular”, rodada en arameo y sin subtítulos. Era algo “completamente loco”, por eso dijo “sí”.

Mito erótico, Bellucci también ha sacado partido a su escultural figura en películas taquilleras como la segunda y tercera entrega de ‘Matrix’.