La mutación del periodismo

Una radiografía sobre tecnología y esta profesión al celebrarse el 3 de mayo el Día Mundial de la Libertad de Prensa.

Periodista. Las profesiones de la comunicación son las más adecuadas para esta generación después de las informáticas. Los ‘mi
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Portafolio
mayo 01 de 2016 - 12:42 p.m.
2016-05-01

La red lo está transformando todo. Es hoy el gran motor que arrastra a medios y periodistas, que impone reglas, tendencias, debilita o hace desaparecer publicaciones impresas, que informa o desinforma a todos y, a la vez, marginaliza a los más pobres y desvalidos, que empobrece al periodismo y, al mismo tiempo, facilita la labor del periodista, pero que, pese a eso y más, es el oráculo de nuestra época.

Los avances de la tecnología están produciendo una mutación descomunal. “Los periodistas se extraviaron en el laberinto de una tecnología disparada sin control hacia el futuro, las salas de redacción se convirtieron en “laboratorios asépticos” para navegantes solitarios, donde parece más fácil comunicarse con los fenómenos siderales que con el corazón de los lectores”, alertó el nobel Gabriel García Márquez hace 8 años.

Siempre está de paso

Los adelantos también engendraron un nuevo tipo de periodista, el media worker, que muta entre el periodismo y cualquier otro oficio, que no se identifica con la profesión y que siempre está de paso, a la espera de mejores ingresos económicos en cualquier otra ocupación, sin la mística ni entrega que caracterizaron al buen periodismo de otras épocas, según Ryszard Kapuscinski, premio Príncipe de Asturias 2003.

Además, están produciendo cambios benéficos y perversos en el periodismo, en los periodistas y en la difusión de la información. Los adelantos acortaron las distancias, anularon fronteras, dieron velocidad de vértigo a las comunicaciones, ampliaron la difusión de los sucesos, etc. pero, al mismo tiempo, multiplicaron las amenazas, persecuciones, difamaciones contra periodistas, el plagio, los fraudes, la superficialidad informativa, el auge del periodismo barato, los bajos salarios y, prácticamente, están pulverizando el reportaje, entre muchas otras cosas.

Hoy, “no tenemos tiempo como antes para confirmar datos o profundizar en los detalles” y eso, exige mucho más rigor y responsabilidad del periodista”, admite a Portafolio Mary Beth Sheridam, editora del Washington Post, medio que, en su opinión, se ha beneficio de los adelantos tecnológicos porque hoy sus artículos llegan a casi todo del mundo.

“Gracias a la tecnología tenemos también más facilidades para entrevistar a un personaje por ‘e-mail’ o Facebook y encontrar documentación de calidad en menos tiempo”.

Pero, pese a eso, “las condiciones laborales de la mayoría de los periodistas empeoraron”, dice el periodista español Paco Audije, vinculado desde el 2008 a la Federación Internacional de Periodistas, FIP, donde ha sido Secretario General.
“La mayoría de los colegas vive hoy en condiciones de precariedad”, denuncia.

“Los cambios impuestos por la revolución de la Internet han sido desastrosos para el periodismo. El caso de EE. UU. no es el más dramático pero sí el más sintomático: en 2007, 55.000 periodistas estaban trabajando tiempo completo; en 2015, el número bajó a 32.900. Cuando se cierra un medio escrito, los periodistas tienen dos opciones: o aceptan un trabajo con menor salario en un sitio web o buscan otra alternativa de sobrevivencia”, complementa el periodista, escritor y dramaturgo inglés, Alan Riding, que trabajó como corresponsal del Times en América Latina y Europa por más de 30 años.

Además, los medios impresos que sobrevivieron a la revolución de la internet “tienden a jubilar a los a los periodistas más veteranos, experimentados y mejor remunerados y remplazarlos o, por jóvenes mal pagados o por ‘FreeLancer’ condenados a vivir precariamente”, afirma

Otros efectos

En su opinión, la llegada del internet a Estados Unidos y Europa no sólo sepultó revistas y periódicos sino que produjo una seria crisis financiera en los medios que sobrevivieron, lo que redujo la investigación periodística y las corresponsalías extranjeras propias.

Además, diarios de la talla del New York Times o el Washington Post, pilares del periodismo mundial, han pasado, por esa causa, de ser líderes a simples seguidores de la información.

“Los medios de papel dependen ahora más de los boletines preparados por firmas de relaciones públicas en nombre de gobiernos, empresas, etc. y, la información internacional, más de las agencias de noticias”, provocando la perversa homogenización de la información. “Un país puede tener varios canales de noticias “24 Horas”, pero las imágenes transmitidas son casi siempre las mismas”, resalta.

Además, el exceso de información que circula en la red está pulverizando la labor del reportero y convirtiéndolo en un simple confirmador de datos. Ha aumentado el poder del editor, que busca ahora incidir no solo en el enfoque sino en el trabajo del corresponsal o del enviado especial, aunque se encuentre a miles de kilómetros de distancia del lugar de los hechos. “El reportero ha perdido independencia”.

Para llenar los vacíos de la red, menciona que “se han creado publicaciones virtuales como Político y Pro-Publica, que ofrecen información periodística de buen nivel pero que son financiados por filántropos y no se constituyen en un modelo confiable a seguir”.

El periodista es cualquiera

Los adelantos tecnológicos no solo están empobreciendo al periodismo sino también amenazando la existencia del periodista profesional. Uno de los ejemplos más patéticos es el “nombramiento” como “periodista” de cualquiera que porte un celular. Lo vemos en espacios de TV como El periodista es usted o en otros adefesios parecidos.

Ese engendro profesional existe en Colombia y en otros países y exige un pronunciamiento de los respectivos gremios, sostiene Audije. “Un celular es un instrumento de nuestro tiempo y no tiene nada que ver con los códigos éticos del periodismo. Otra cosa es que, en ocasiones, las imágenes o los datos que aporta el público puedan ser de interés periodístico. Pero, eso no califica a cualquiera de periodista, por más que insistan y prediquen los propietarios de los grandes conglomerados de la información”.

Tendremos que encontrar entonces salidas que nos permitan beneficiarnos de los avances de la tecnología y mantener viva la esencia del periodismo, sus principios y la calidad de vida del profesional que lo ejerce. Audije dice que sigue creyendo "en el futuro de los medios impresos, siempre que se vuelquen en la explicación del contexto y en el análisis, más que en la chiva y recuerda una frase, lema de la FIP: ‘No puede haber libertad de prensa si los periodistas ejercen su profesión en un entorno de corrupción, pobreza o temor’.

Gloria Helena Rey
Especial para Portafolio