‘Niños bien’ no siempre tienen el futuro asegurado

Sus padres célebres buscan darles lecciones de vida. A algunos les toca trabajar.

Paris Hilton, desheredada. Su abuelo, hoy de 86 años, la castigó así por sus escándalos.

EFE

Paris Hilton, desheredada. Su abuelo, hoy de 86 años, la castigó así por sus escándalos.

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julio 04 de 2014 - 09:34 p.m.
2014-07-04

Ser hijo de ricos y famosos puede parecer un pasaporte seguro para una vida regalada. En muchos casos es así, pero también hay algunos –pocos– padres que deciden dar a sus vástagos un baño de realidad, negándoles la herencia u obligándolos a trabajar como todo el mundo.

El músico Sting lo tiene claro: “Les he dicho a mis hijos que no les quedará mucho dinero, porque me lo pienso gastar todo –un todo que suma más de 300 millones de dólares–”, señaló hace poco al ‘Daily Mail’. A sus 62 años, el exlíder de Police considera que sus hijos tienen que labrarse su camino.

De hecho, los que están en edad de trabajar lo hacen y raramente le piden algo, aunque eso no quita para que les ayude si tienen algún problema.

Comprometido con el medioambiente y las buenas causas, les ha inculcado a sus hijos Joseph, de 37 años, y a Giacomo, de 18, el valor del esfuerzo.

Pero no es el único en pensar que una buena educación pasa por enseñarles a los hijos a valerse por sí mismos, sobre todo si han crecido teniéndolo todo.

Entre ellos está el segundo hombre más rico del mundo, Bill Gates, fundador de Microsoft, quien ha descartado repartir todo su dinero entre sus tres hijos.

“Eso no sería bueno ni para ellos ni para la sociedad”, asegura, y, aunque les dejará algo para poder cuidarse, tendrán que trabajar.

La mayoría de los que deciden no dedicar el grueso de sus beneficios a los caprichos de sus vástagos tiene un marcado espíritu filantrópico.

Ese es el ‘leitmotiv’ de la asociación The Giving Pledge, creada por Warren Buffet, Bill y Melinda Gates, en la que se comprometen a donar, en vida o tras su muerte, al menos un 50 por ciento de sus estratosféricas fortunas a causas humanitarias.

Desde el cineasta George Lucas al creador de Facebook, Mark Zuckerberg, la lista de multimillonarios supera el centenar.

Y aunque a veces del dicho al hecho puede ir mucho trecho, hay quien ya ha demostrado que su palabra es ley.

Anita Roddick, la fundadora de la cadena de cosmética The Body Shop, falleció en el 2007, a los 64 años, y sus dos hijas no recibieron herencia, pues ella ya había anunciado que todo iría a la fundación que llevaba su nombre.

CON SUDOR

Cuando se tienen millones, cualquier método es bueno para que los hijos aprendan lo que cuesta ganar el dinero. Los últimos en poner los pies de sus hijos en la tierra han sido David y Victoria Beckham, que engrosan la lista de británicos más ricos publicada recientemente por ‘The Sunday Times’, con una fortuna superior a 300 millones de dólares.

Los fines de semana, el mayor de sus cuatro retoños, Brooklin, de 15 años, por 4,2 dólares la hora, sirve bebidas, limpia mesas y hace todo lo que sea menester en una cafetería del centro de Londres.

El primero en trabajar había sido su hermano Romeo, que hace dos años protagonizó una campaña publicitaria de Burberry, aunque aquello fuera una ocupación puntual.

Hablando de desheredados, a casi todo el mundo le vendría el nombre de París Hilton, que en el 2007 vio como su abuelo, Barron Hilton, propietario de la cadena hotelera que lleva su apellido, decidió, harto de su comportamiento, dejarla sin un dólar de su fortuna.

De todas maneras, no parece que a ella, de 33 años, le afectara mucho saber que iba a perder una buena lluvia de dólares y ha sabido buscarse la vida por sí misma, sin negarse ningún capricho.

HAY OTROS HEREDEROS DE RICOS QUE SE DAN LA GRAN VIDA POR CUENTA DE SUS ‘PAPIS’

Tamara y Petra Ecclestone, hijas del magnate de la Fórmula 1 Bernie Ecclestone, son conocidas por su estilo de vida opulento, excesivo y de fiesta en fiesta.

Otra rica heredera que no se priva de nada es Ekaterina Rybolovleva, hija del multimillonario ruso Dimitri Rybolovlev, quien por su 22 cumpleaños le regaló un ático con vistas a Central Park que le costó US$ 88 millones.

EFE