Objetos cotidianos que costaron más que el oro

La sal, el hielo, el té, flores y hasta los colores tuvieron una gran importancia económica y cultural, que hicieron que su valor adquisitivo fuera mucho mayor que el del preciado metal.

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octubre 03 de 2013 - 08:55 p.m.
2013-10-03

La venta de las especias estuvo monopolizada por los árabes por siglos, lo que inspiró a los exploradores europeos (como Colón y Magallanes) a buscar nuevas rutas para llegar a Asia. El costo de la canela, la pimienta, y más tarde la nuez moscada, superaron al precio del oro.

Debido a la dificultad que implicaba su extracción y transporte, la sal se utilizó en la Antigüedad como moneda de cambio (principalmente para comprar esclavos), fue considerada tan valiosa como el oro o los libros y marcó la diferencia en varias guerras.

A pesar de ser muy abundante, la dificultad para separar el aluminio de las sustancias con que se le encuentra en su estado natural provocó que costara más que el oro en el siglo XIX. Como muestra, en 1850 un lingote costaba el equivalente a 15 mil dólares contra 7 en 1900. 

El té, originario de China, se introdujo a Europa durante el siglo XVII. En Inglaterra alcanzó su máximo valor, llegando a costar el equivalente a nueve meses de salario, y sirvió como protagonista del Motín del Té de Boston, antecedente de la Independencia de Estados Unidos.

Los Tulipanes tuvieron tanto valor en Holanda durante el siglo XVII que varios se fueron a la quiebra con la Tulipomanía, en que el precio de un bulbo equivalía al de varias cabezas de ganado, más de mil libras de queso y hasta carruajes.

Antes de que el proceso de refrigeración fuera perfeccionado, el hielo debía extraerse y transportarse desde lugares lejanos, lo cual elevaba extremadamente su precio.

Durante la Edad Media y el Renacimiento, el color azul se obtenía de la gema lapislázuli. En esa época se usó como colorante para lo ropa de la nobleza, así como en varias obras de arte, como ‘La joven con el arete de perla’.

El color rojo se obtenía de la cochinilla, un insecto aprovechado por mayas y aztecas, que fue el segundo producto más explotado en Nueva España, después de la plata. Sería hasta mediados del siglo XIX cuando surgió la producción sintética de colorantes.

Las rocas volcánicas fueron muy valoradas durante la época prehispánica. Los mesoamericanos no tenían una única moneda circulante, pero sólo las clases altas tenían acceso a estas.

Además de aprovecharse su carne y piel, las plumas de avestruz se elevaron exageradamente durante el siglo XIX, cuando se les usó para elaborar plumeros y adornar sombreros. El precio descendió tras la Primera Guerra Mundial.

El precio de los libros ha variado considerablemente en distintas épocas históricas, pero existen registros que indican que durante la Edad Media, en Bizancio y el Medio Oriente, un libro copiado a mano podía costar el equivalente al salario de entre uno a tres años.

EL UNIVERSAL –MÉXICO - GDA

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