Peleando por un Picasso

El cuadro de Picasso ‘Cabeza de mujer joven’, incautado en un yate en Córcega por los aduaneros franceses, llegó el pasado martes al museo Reina Sofía de Madrid, donde quedará depositado.

‘Cabeza de mujer joven’ fue pintado por el artista español en 1906.

Archivo particular

‘Cabeza de mujer joven’ fue pintado por el artista español en 1906.

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agosto 13 de 2015 - 03:46 a.m.
2015-08-13

El mercado del arte reverbera con escándalos. Con más fortunas inmensas en manos de “nuevos” multimillonarios deseosos de invertir en obras importantes, los precios han escapado a todo control y los dueños de obras maestras están más dispuestos que antes a considerar venderlas.

El ultimo choque ocurre en España, donde un cuadro de Pablo Picasso enfrenta al propietario decidido a venderlo, para aprovechar los monumentales precios ofrecidos en el exterior, con el gobierno español, que trata de mantener la obra “en casa”, por considerarla un “tesoro nacional” que debe ser protegido.

El caso es seguido de cerca por muchos países por tratarse de una situación que aparece con frecuencia en todo el mundo y que enfrenta los intereses del Estado con los derechos a la propiedad privada de los ricos y poderosos. Es el caso, por ejemplo, de las obras de arte que fueran saqueadas por los nazis, que se encuentran hoy en diferentes museos del mundo y cuya restitución reclaman los descendientes de quienes fueran los propietarios originales.

El Picasso en cuestión en España, que ha sido muy poco visto, se titula Cabeza de Mujer Joven y fue pintado por el artista español en 1906. Hoy está avaluado en 26 millones de euros y es propiedad de Jaime Botín, un banquero billonario español, descendiente de la familia que fundó el Banco Santander y quien lo había mantenido por lo menos durante los tres últimos años a bordo de su lujoso yate, el Adix, que navega con bandera británica, mientras se resolvía una querella legal con las autoridades españolas por el derecho a exportarlo.

FRANCIA INCAUTA LA OBRA

Todo se complicó aún más cuando la aduana francesa decidió incautar el Picasso mientras el yate anclaba en la isla de Córcega, para enviarlo a España donde permanecerá hospedado en el Museo de arte contemporáneo Reina Sofía hasta cuando el lío legal se resuelva.

De acuerdo a los abogados de Jaime Botín, quien es el hermano de Emilio Botín, el expresidente del grupo Santander que murió el año pasado, el cuadro fue comprado en Londres en 1977 y se encontraba en suelo británico, dada la bandera del yate, por lo tanto no está bajo jurisprudencia española.

Según el gobierno español, desafiando una orden judicial, el señor Botín estaba intentando mover el Picasso a Suiza para venderlo, a pesar de que el país tiene en vigencia una ley que precisamente protege obras de arte como esa. Botín había pedido autorización para exportar el cuadro desde 2012, pero el Ministerio español de la Cultura denegó el permiso en una decisión que fue apelada por el empresario. España al parecer podría expropiar el cuadro si logra probar ante la corte que el banquero, quien tiene 79 años, violó la ley contra tráfico ilícito. También puede simplemente volver a bloquear la salida del cuadro del país y darle una multa por 600.000 euros al dueño.

Licencia de exportación De acuerdo a la ley española de protección cultural, tanto museos como negociantes de arte y dueños privados deben pedir una licencia de exportación para cualquier obra de arte que tenga más de 100 años, si desean sacarla del país.

Es el caso tanto para un museo que va a prestar una obra para una exposición, como para el dueño que decide vender una obra en el exterior.

El Instituto de Herencia Cultural Español había declarado el Picasso como un tesoro nacional cuando la empresa subastadora de arte Christie’s pidió una licencia en nombre del banquero Botín para subastarlo en Londres.

El Ministerio de la Cultura rechazó la petición por considerar que la pintura es un raro ejemplo de periodo Gósol de Picasso (1906-1909), llamado así por la ciudad de Cataluña donde el artista vivía entonces, y que no existe otra obra similar en el país.

En España el debate sobre la controvertida legislación está encendido. Por un lado están los que consideran injusto que el Gobierno pueda impedir que los coleccionistas privados vendan obras que les pertenecen y que son atesoradas en el extranjero, pero no garantiza su adquisición por el Estado. Del otro lado están los que piensan que el poder del Gobierno de prohibir las exportaciones de arte es esencial para prevenir un “saqueo silencioso” de preciadas obras que están en España desde hace siglos.

NIEGAN LA EXPORTACIÓN

De acuerdo al Financial Times, en marzo un tribunal de Madrid confirmó la decisión del Gobierno de prohibir la exportación de una carta escrita en 1498 por el explorador Cristóbal Colón. La Casa de Alba, una de las familias más ricas de España, había estado luchando durante años por obtener una autorización para subastar la carta en el extranjero.

Los Albas argumentaban, sin éxito, ante el tribunal que las ganancias por la venta de la carta de Colón, por valor de 21 millones de euros, habrían cubierto el mantenimiento de la vasta colección de obras de arte de la fundación de la familia y que incluyen desde palacios hasta valiosas pinturas de Goya, Renoir y Picasso.

Cecilia Rodríguez

Especial para Portafolio

Luxemburgo