‘Para trabajar con pobres, no se puede pensar como pobre’

Charla entre la directora de la fundación Felipe Gómez Escobar y el director de Endesa.

Si algún elemento tienen en común Catalina Escobar y Lucio Rubio Díaz es la energía.

Archivo Portafolio.co

Si algún elemento tienen en común Catalina Escobar y Lucio Rubio Díaz es la energía.

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octubre 22 de 2013 - 11:59 p.m.
2013-10-22

Si algún elemento tienen en común Catalina Escobar y Lucio Rubio Díaz es la energía.

Ella, con su tesón, ha logrado sacar adelante la fundación Juan Felipe Gómez Escobar, que creó junto con su familia, tras la muerte de su hijo a temprana edad, y en la cual consolidó un revolucionario modelo de intervención social basado en la creación de equipos de alto desempeño.

La fundación ha sido reconocida porque en solo seis años logró bajar en un 81 por ciento la mortalidad infantil en Cartagena.

El año pasado, Escobar, su cabeza, estuvo en la lista de finalistas al premio ‘Héroes CNN’.

Rubio, por su parte, es director general del Grupo Endesa, el mayor jugador en el mercado energético del país, y fue artífice de la transformación de la Empresa de Energía de Bogotá en Codensa, catalogada hoy como de las más rentables y eficientes del país.

Ambos compartieron sus experiencias en el espacio ‘Charlas Portafolio’ y plantearon sus ideas acerca de la idiosincrasia emprendedora del colombiano y los ‘pecados’ que normalmente se interponen para volver las buenas ideas en exitosas.

“El país tiene una muy buena calidad académica, pero faltan mejores ejecutores”, sentencia Escobar, quien sin embargo destaca la gran capacidad de trabajo de los colombianos.

“Los hombres y las mujeres en este país estamos acostumbrados a que el día comienza a las seis de la mañana, y a veces son las siete o siete y media de la noche y tenemos que llegar a la casa a ponerles la cara de ponqué a los hijos”, dice.

No obstante, también critica que ese ritmo, con frecuencia, causa cierta frustración en empresarios que quieren desarrollar proyectos de infraestructura en las regiones, pero no encuentran reciprocidad en el sector público, que va mucho más despacio.

La otra cualidad de la que habla la presidenta de la fundación Juan Felipe Gómez Escobar es la tozudez de muchas personas que crean empresas aun bajo condiciones adversas, como un conflicto de casi seis décadas y falta de subsidios estatales.

“Si un empresario acá se quiebra, al otro día está montando una choza para vender empanadas”, anota.

Rubio, por su parte, destaca el gran contraste entre el conformismo que se percibe en algunos niveles y la osadía de otros que miran más allá para buscar oportunidades, incluso en el exterior.

Para la señora Escobar, ese conformismo –por lo menos entre la población que es objeto de su labor en las barriadas de ‘La Heroica’ podría tener origen en un cierto determinismo, porque creen que es la realidad que les tocó vivir.

Además, cuestiona que muchas instituciones que trabajan con poblaciones económicamente vulnerables tienen metas también pobres, y por eso no generan transformaciones sociales.

“Los pobres están cansados de que los pobretee todo el mundo –añade–. Nosotros volteamos la base de la pirámide y decimos: para los pobres, lo mejor”.

Y en un cambio de frente, Rubio sostiene que la corrupción y la ilegalidad son un freno para el desarrollo de un país.

“El problema es cuando te acostumbras a trabajar en una economía informal.

Eso se instala en la cabeza de la gente y esta empieza a pensar que todo vale, con lo cual se va creando una forma de trabajar que luego es difícil de cambiar”, dice el director de Endesa, que construye en el Huila la hidroeléctrica El Quimbo, con una inversión de 840 millones de dólares.

Vea aquí el video de la charla entre Catalina Escobar y Lucio Rubio

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