Principios que van hasta el origen

En el trabajo sistémico no se mira el presente, sino lo que pudo influir para que el problema salga a flote.

La historia de la empresa es clave para su equilibrio.

Archivo Portafolioco

La historia de la empresa es clave para su equilibrio.

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junio 07 de 2014 - 01:03 a.m.
2014-06-07

La experiencia sobre Management Sistémico muestra la importancia de llegar incluso hasta la historia y el origen de la compañía para determinar la raíz de un conflicto para solucionarlo.

“Lo que pasa con el trabajo sistémico es que no se mira solo el presente inmediato, sino también todo lo que ha influenciado el ahora de las generaciones. Quedan como pendientes que se van pasando como vasos comunicantes de generación en generación hasta cuando se sanen”, señala Marianela Vallejo.

En este sentido, plantea que el conflicto empresarial o la inhabilidad específica, lejos de convertirse en un problema, es una ocasión para poder mirar a partir de allí cuál es el conflicto que no se ha descubierto, qué es lo que no se ha hecho manifiesto, qué produce el desorden en la organización y que está afectando su producción, su desempeño, sus logros y sus metas.

Este aspecto tiene que ver fundamentalmente con un principio básico del Management Sistémico: la pertenencia. Abarca el principio de la verdad y el reconocimiento a las generaciones que estuvieron en la empresa.

Así, la metodología descubre lo que sabemos que aun no sabemos. Por ejemplo, la exclusión de uno de los fundadores de la empresa.

Esta situación es común en el cambio de dueños. Siempre, por más que pase el tiempo, la recomendación es que se tenga presente en la compañía quién tuvo la idea de fundarla y quien aportó el capital para desarrollarla.

“Muchas veces lo que pasa es que quien tiene la idea es desaparecido por el capital y se presenta una exclusión”, dice. Y agrega que bajo la metodología la exclusión no es conveniente. Este fenómeno también es común cuando en las empresas familiares asumen el control los hijos y no se exalta lo suficiente la labor de sus padres fundadores.

El otro principio tiene que ver con el respeto por la jerarquía al interior de la empresa. Considera que cuando hay un desorden en ese campo se presenta un desequilibrio.

“Aquí se complejiza el asunto porque los que llegan después tienen mejor calificación empresarial. Hay que hacer esto de manera diferenciada y discriminada para seguir respetando la antigüedad, pero incluir la eficiencia, la capacitación y las destrezas”, advierte.

Y el tercer principio del Management Sistémico, según Vallejo, es el equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe, fundamentado en el concepto de la compensación. Esto se ve efectivamente en el caso del desempeño y el salario.

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