Una red de ayuda para la hora final

Cuidados paliativos de un paciente terminal cuestan de 30.000 a 40.000 dólares por año.

El modelo implica una red de ayuda alrededor del paciente.

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El modelo implica una red de ayuda alrededor del paciente.

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junio 13 de 2014 - 11:32 p.m.
2014-06-13

En Colombia mueren al año 190.000 personas por enfermedades y en el 66 por ciento de los casos –es decir cerca de 120.000– la causa es un padecimiento crónico, lo cual significa que se trata de pacientes que necesitan cuidados especiales y paliativos para el dolor.

Si bien no existen cálculos específicos para el país, estudios generales indican que el cuidado de una de estas personas por año cuesta entre 30.000 y 40.000 dólares, dependiendo de la patología, lo cual significa un costo aproximado de entre 2.500 y 3.000 millones de dólares.

Aun con el alto costo, lo más grave es que, al igual que muchos países, Colombia no está preparada para ese tipo de atención, con lo cual se les estaría sometiendo a malestares innecesarios a los moribundos, según advierte el médico Emilio Herrera, presidente de NewHealth, una organización internacional sin ánimo de lucro que se dedica a promover el alivio del sufrimiento de personas con enfermedades crónicas avanzadas y de pacientes terminales.

“Aquí están desde enfermedades degenerativas, como demencia y alzheimer; insuficiencias de órganos como hepática y renal; el epoc y la insuficiencia cardiaca”, explica el profesional, que actualmente dirige la formulación de una estrategia de atención para superar la falencia señalada, incorporando las mejores prácticas internacionales.

Herrera ya ha montado sistemas con ese propósito en varias regiones de España y asesorado el montaje en otras partes de América Latina.

En Colombia, el trabajo inicial de formulación lo está financiando la empresa Mundipharma. El proyecto se llama Lucy, en honor a una paciente que murió con dolencias que se pudieron haber evitado.

“Lo que pretendemos es ayudar al desarrollo de los cuidados paliativos al final de la vida, aliviar el sufrimiento de la personas y sus familiares en la mayor medida posible”, indica Herrera.

Adicionalmente, en regiones de España donde se ha implementado una estrategia similar, se han logrado ahorros de hasta un 30 por ciento mediante la optimización de recursos, los mismos que se pueden reinvertir para mejorar cada vez en cobertura y calidad.

La almendra del modelo es articular a los actores de la cadena que tiene que ver con el enfermo, desde los allegados el sistema de salud en todos sus niveles.

Herrera enfatiza en que Colombia cuenta con leyes que hablan del derecho a los cuidados paliativos y muy buenos especialistas y centros para terminales, pero no están cerca de ni son suficientes para toda la gente.

De hecho, en el censo nacional figuran 23 unidades de dolor, concentradas en las principales ciudades y se calcula que tendrían que multiplicarse por 25 o 30, con grados de complejidad variables.

Como la realidad es que ni así lograrían la cobertura necesaria, tocaría mejorar la formación de los médicos generales y de distintos especialistas para que hagan un primer manejo, antes de cualquier remisión a los servicios más complejos.

El modelo completo implica también la capacitación en las organizaciones comunitarias, parroquias y los familiares del paciente, que en últimas son los que mantienen un contacto directo con él.

Según Herrera, se trata de conformar “redes compasivas” que, aunque suene a utopía, ya se han logrado en otras partes.

“Esto requiere cambios no solo en lo que hay que hacer sino en el cómo hacerlo y hay que ayudar a todos los niveles ejecutivos a nivel de gestión y clínico para que todo quede bien hecho”, añade.

El éxito de la estrategia depende de la cantidad de actores que se articulen, así como de los modos de relación que ideen.

La meta es que en seis meses haya un diagnóstico de la situación del país y esté formulada la propuesta de los modelos adecuados de atención, pues una es la aplicación en las ciudades y otra en el área rural, según Emilio Herrera.

El éxito estará en la manera como se articulen las EPS, IPS, las políticas del Gobierno, las familias y las organizaciones sociales.

A la idea, por lo pronto, se han vinculado una de las EPS más grandes de Colombia, así como 12 IPS, entre ellas la Clínica Vida, de

Medellín; Funcáncer, de Cali; Innovar y Presentes, estas dos últimas de Bogotá.

neslop@eltiempo.com

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