República Glaciar, una manera de proteger los glaciares

El antipoeta Nicanor Parra y la escritora Isabel Allende se cuentan entre sus ciudadanos ilustres.

Ese limbo legal permitió fundar la República Glaciar, basándose en la Convención de Montevideo de 1933.

EFE

Ese limbo legal permitió fundar la República Glaciar, basándose en la Convención de Montevideo de 1933.

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abril 25 de 2014 - 12:15 a.m.
2014-04-25

La República Glaciar tiene 23.000 kilómetros cuadrados, situados en los Andes, y todo el que quiera puede hacerse ciudadano de esta nación creada por Greenpeace para exigir a Chile la protección de sus glaciares.

La escritora Isabel Allende acaba de sumarse a su población, de la que el primer ciudadano ilustre fue el antipoeta Nicanor Parra.

Isabel Allende es de las más recientes, pero no la única que posee pasaporte de la República Glaciar; ella forma parte de los 100.000 ciudadanos que la república tiene ya, un país nada convencional que no cierra sus puertas a nadie con el objetivo de velar por los glaciares de Chile, que, según Greenpeace, están desprotegidos y corren serio peligro.

Autoproclamada como república “soberana y pacífica”, no es muy grande, (aproximadamente como Belice o Yibuti) de hielos milenarios que nacen con vocación de desaparecer cuando el Estado chileno reconozca los glaciares como un bien público y se comprometa con su protección a través de una ley.

“Cuando eso ocurra, la República Glaciar y sus ciudadanos devolverán los glaciares al Estado de Chile”, asegura el director de Greenpeace en ese país, Matías Asun.

Pero mientras llega ese día, la población de esta nación no para de crecer y en algo más de un mes ya son 100.000 personas las que pueden mostrar un pasaporte de la República Glaciar.

Un lugar surgido en pleno territorio chileno debido a un vacío legal, que ha llevado a Greenpeace a izar en los glaciares la bandera de ese nuevo país.

Su nacimiento no se conoció en Twitter ni en Facebook, al menos en primera instancia, sino que se supo por un anuncio publicado en The New York Times. “Los glaciares no son del Estado ni de los chilenos; los glaciares no son de nadie”, podía leerse el pasado marzo en la publicación.

La fundación simbólica de la nueva república se produjo el 2 de marzo de este año en el glaciar Olivares, a 5.000 metros de altura y en la cordillera cercana a Santiago de Chile, donde clavaron la bandera azul y blanca con la silueta de un glaciar, que le identifica, y montaron tiendas de campaña.

Greenpeace asegura que en Chile “no existe legislación alguna que afirme la soberanía sobre los glaciares. Se encuentran en un vacío legal que los priva de protección”, explicó Asun. Ese limbo legal permitió fundar la República Glaciar, basándose en la Convención de Montevideo de 1933.

Con esta acción, se pretende que Chile apruebe una ley que garantice la protección de los glaciares, una de cuyas amenazas son, según asegura, las actividades de la minería, y que permita cuidar esas reservas de agua estratégicas para el país y sus futuras generaciones.

LA REPÚBLICA CRECE

Y una forma de lograrlo es tener a miles de ciudadanos que exijan, desde la República Glaciar, que esos hielos milenarios sean protegidos y declarados bien público.

Por ello, el anuncio en The New York Times informaba su fundación como país “pacífico, noble y abierto” que estaba reclutando ciudadanos.

Su primer ciudadano ilustre optó por pedir el pasaporte pocos días después de su fundación. El antipoeta y premio Cervantes 2011 Nicanor Parra no dudo en hacerse glaciano.

Efe

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