Que su salud oral no afecte su trabajo y su corazón

En el mes de la salud oral, un llamado a prevenir.

Dientes

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octubre 05 de 2012 - 11:40 p.m.
2012-10-05

Algunos dolores de cabeza, cuello, oído, incluso en la columna y hasta en las rodillas, pueden tener origen en un único problema: una salud oral inadecuada.

Según Maritza Roa Gómez, odontóloga bioenergética, especialista en manejo del dolor orofacial, “la boca se ve afectada por un sinnúmero de patologías propias y ajenas a ella, que si no se tratan a tiempo empezarán a presentar cambios locales que pueden llegar a repercutir en todo el cuerpo, pues el sistema oral no es una unidad sellada y aislada del organismo”.

También, diversos estudios, de universidades como Harvard, que relaciona Luis Moya, presidente de la Liga Colombiana contra el Infarto y la Hipertensión, “han demostrado que una pobre higiene oral está directamente relacionada con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades del corazón”.

En cambio, “la prevención oral, la sana alimentación y los buenos hábitos de higiene son vitales para mantener la salud bucal y, por ende, para contribuir a la de todo el organismo”, agrega Roa.

El problema radica en que en muchos casos, el estado de higiene oral es precario, según datos de la Dirección de Salud Pública del Ministerio de Salud y Protección Social, dados a conocer este año.

“En una muestra representativa se encontró que el 88,4% de tiene una higiene oral deficiente, el 7,7 % se clasifica en estado regular y tan solo el 2,9% tiene una buena salud oral".

Otro dato preocupante es que según el VII Estudio de la Asociación Colombiana para el Estudio del Dolor (Aced), que se dio a conocer el pasado jueves, más de la mitad de la población sufre de algún tipo de molestia. Los más comunes son el dolor de cabeza (35 por ciento), espalda (19 por ciento), articulaciones (16,5), alguna extremidad (16,4) y en el abdomen (11 por ciento).

Para Roa, si bien no es posible saber hoy en día cuántos de esos dolores tienen su origen en la pobre salud oral, es claro que hay una relación y debe tenerse en cuenta.

Actualmente se está contrastando esta información a través de diferentes proyectos pilotos realizados por miembros de la Asociación Colombiana de Profesionales de la Salud (APSI).

En los alrededores

Los procesos infecciosos e inflamatorios en la boca no solo causan mal aliento (halitosis), sino que, si no reciben un manejo adecuado, “pueden migrar a un absceso oral, progresar a una celulitis (inflamación de los tejidos conectivos subcutáneos de la cara) o en casos avanzados ocasionar una angina de Ludwig (inflamación en la base de la lengua, que puede tener como consecuencia la asfixia)”, explica la especialista.

Y no es todo: “Se ha llegado a encontrar relación de la epilepsia, problemas de esquizofrenia, alteración de la locomoción, cuando hay cordales incluidas que están actuando como campo interferente para el fluido de la información”.

Incluso, si le sacan una muela o cualquier otra pieza dentaria, esta “requiere ser restaurada o rehabilitada remplazando las estructuras perdidas en el menor tiempo posible, para evitar que se genere una descompensación en el sistema oral repercutiendo a nivel general”, dice Roa.

Otro concepto demostrado es que un buen porcentaje de problemas posturales “son ocasionados por alteraciones multifactoriales en el Sistema Estomatognático (estoma - boca) y de la articulación témporo mandibular (ATM)”.

Así, en concepto de Roa, esta es una realidad que no se puede desconocer y que “hace imperativo trabajar como equipo de salud, es decir, con odontólogos, médicos, otorrinolaringólogos, fisiatras, fonoaudiólogas, ortopedistas y las especialidades que se requieran, para tratar a los pacientes de manera integral”.

QUIENES SE CEPILLAN CON MENOS FRECUENCIA TIENEN UN MAYOR RIESGO

Un seguimiento de ocho años, hecho por investigadores de la Sociedad Médica del Reino Unido, encontró mayor riesgo cardiovascular entre quienes se cepillan menos, dice Luis Moya, cardiólogo. Otras investigaciones de la Universidad de Harvard han descubierto cómo “bacterias de la boca pueden afectar los vasos sanguíneos o producir coágulos”.

Y se “puede llegar a una septicemia, paso de los microorganismos a la sangre, provocando una infección generalizada, dejando el terreno propicio para que se origine una endocarditis bacteriana, inflamación de la membrana que recubre el corazón, situaciones que pueden provocar la muerte”, explica Maritza Roa, odontóloga.

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