Satoshi Nakamoto, el anónimo creador de la moneda Virtual

Se multiplican las leyendas sobre la existencia e identidad del empresario.

Satoshi Nakamoto, el anónimo creador de la moneda Virtual

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Satoshi Nakamoto, el anónimo creador de la moneda Virtual

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mayo 30 de 2015 - 01:40 a.m.
2015-05-30

La búsqueda de Satoshi Nakamoto, el elusivo creador del bitcoin, ha cautivado incluso a aquellos que piensan que la moneda virtual es algún tipo de estafa en línea. Ha surgido una leyenda a partir de una mezcolanza de hechos: alguien que usó el nombre de Satoshi Nakamoto lanzó el software del bitcoin a principios de 2009 y se comunicaba con los usuarios de la naciente divisa vía correo electrónico; pero nunca por teléfono o en persona. Luego, en 2011, justo cuando la tecnología empezó a atraer una mayor atención, los correos electrónicos cesaron. Repentinamente, Satoshi desapareció, pero las historias se volvieron más grandes.

En el último año, mientras trabajaba en un libro sobre la historia del bitcoin, me fue difícil evitar sentirme atraído por el enigma casi místico de la identidad de Satoshi Nakamoto. Justo cuando empecé mi investigación, Newsweek causó sensación con un artículo de portada en marzo de 2014 que afirmaba que Satoshi era un ingeniero sexagenario desempleado que vivía en un suburbio de Los Ángeles.

Al día siguiente de la publicaciones, sin embargo, la mayoría de las persona conocedoras del bitcoin habían concluido que la revista tenía al hombre equivocado.

Muchos en la comunidad del bitcoin me dijeron que, en deferencia al claro deseo de privacidad del creador del bitcoin, no querían ver que se desenmascarara al mago. Pero incluso entre quienes dijeron esto, pocos pudieron resistir discutir los indicios dejados por el fundador.

OTRO INDIVIDUO 

Conforme sostenía estas conversaciones con los programadores y emprendedores que están más profundamente involucrados con el bitcoin, encontré una creencia discreta pero ampliamente sostenida de que gran parte de la evidencia más convincente apuntaba a un estadounidense huraño de ascendencia húngara llamado Nick Szabo.

Szabo es un misterio tan grande como Satoshi. Pero en el curso de mi investigación periodística he seguido encontrando nuevos indicios que me atrajeron más en la búsqueda, e incluso tuve un raro encuentro con Szabo en una reunión privada de destacados programadores y emprendedores del bitcoin.

En ese encuentro, Szabo negó que fuera Satoshi, como lo ha hecho consistentemente en comunicaciones electrónicas, incluso en un correo electrónico reciente. Pero reconoció que su historia dejaba poca duda de que estuvo entre un pequeño grupo de personas que, a lo largo de décadas, trabajando a veces cooperativamente y a veces en competencia, tendieron las bases para el bitcoin y crearon muchas partes que posteriormente se incorporaron a la moneda virtual. La contribución más notable de Szabo fue un predecesor del bitcoin conocido como “bit gold”, que logró muchos de los mismos objetivos usando herramientas similares de matemáticas avanzadas y criptografía.

Quizá sea imposible probar la identidad de Satoshi hasta que la persona o personas detrás de la cortina del bitcoin decidan salir al frente y comprobar la propiedad de las antiguas cuentas electrónicas de Satoshi. En este momento, la identidad del creador ya no es importante para el futuro del bitcoin.

Pero la historia de Szabo ofrece información sobre elementos a menudo no comprendidos de la creación el bitcoin. El software no fue espontáneo, como se supone en ocasiones, sino que más bien fue creado con base en las ideas de múltiples personas a lo largo de varias décadas.

LA HIPÓTESIS DEL ANONIMATO 

Quienquiera que sea, el verdadero Satoshi Nakamoto tiene muchas buenas razones para querer permanecer anónimo.

Quizá la más obvia sea el riesgo potencial. Sergio Demian Lerner, un investigador argentino, ha concluido que Satoshi Nakamoto muy probablemente recaudó casi un millón de ‘bitcoins’ durante el primer año del sistema. Dado que cada ‘bitcoin’ vale ahora unos 240 dólares, lo acumulado tendría un valor de más de 200 millones de dólares. Eso convertiría a Satoshi en un blanco.

Nathaniel Popper
Nueva York
The New York Times