Siguen los homenajes a Gabriel García Márquez

Escritores, periodistas, su traductora y su biógrafo exaltan el aporte literario del escritor colombiano.

Homenaje a García Márquez en el Palacio De Bellas Artes de Ciudad de México

EFE

Homenaje a García Márquez en el Palacio De Bellas Artes de Ciudad de México

POR:
abril 21 de 2014 - 10:49 p.m.
2014-04-21

Los homenajes, agradecimientos y reconocimientos ante la obra del escritor Gabriel García Márquez no paran tras su muerte y provienen de todo el mundo.

En París, Rusia, Estados Unidos, Cuba y Centroamérica, por citar algunos lugares, se han realizado homenajes póstumos en honor al gran escritor colombiano, en las calles, museos, o lugares que algún día recorrió el premio nobel colombiano.

Ayer, en la plaza de la Sorbona, en el corazón del Barrio Latino de París, donde Gabo vivió a fines de los años 50 mientras escribía ‘El coronel no tiene quien le escriba’, centenares de franceses y latinoamericanos le rindieron un cálido adiós.

La actriz española Tachia Quintana Rosoff, exiliada del franquismo, que en esa época tenía 27 años, tomó la palabra emocionada para hablar del escritor, con quien se paseaba abrazada por esas mismas calles, rumbo al cine o a algún cabaret, después que él terminaba su jornada de trabajo.

“Gabo, te queremos”, fue uno de los numerosos mensajes que le dejaron sus admiradores, entre ramos de flores amarillas, en la fachada del hotel de la rue Cujas, llamado en ese entonces Hotel de Flandres, donde él vivía a fines de 1956, dedicado a escribir la fábula inspirada en las desventuras de su abuelo, veterano de la guerra civil colombiana de los Mil Días.

En otro lado del mundo, la escritora y periodista nacida en Francia y de nacionalidad mexicana Elena Poniatowska, que se apresta para recibir mañana el Premio Cervantes, en España, conocida como ‘la rebelde Princesa Roja’, también tuvo un especial recuerdo para el fallecido escritor colombiano, afirmando que lo que hizo el nobel para América Latina “es único”. “Gabriel García Márquez echó a volar, hizo despegar a América Latina”, aseguró Poniatowska.

A su vez, el periodista británico autor de ‘Gabriel García Márquez, una vida’, Gerald Martin, aseguró que prepara una segunda biografía.

“En la actual solo usé un 3 por ciento de la información que recopilé, le debo al mundo todo eso”, dijo Martin. El cantautor cubano Silvio Rodríguez también recordó como anécdota un viaje que compartió con Gabo en un avión.

“En aquel avión, que daba tumbos y bajones, el escritor me iba explicando -con una serenidad inconcebible- que a veces se le ocurrían ideas que no daban para novelas o cuentos, y que posiblemente eran canciones”, contó.

‘PARA RECORDARLO HAY QUE CONOCER SU OBRA’

El director del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), Fernando Zapata, instó a los latinoamericanos a leer la obra de García Márquez. El director del organismo auspiciado por la Unesco, en Bogotá, señaló que Gabo “supo hacer de la originalidad de las manifestaciones culturales de América Latina y del Caribe, una expresión universal”.

“La posteridad le tiene un lugar junto a los nombres de Cervantes, Tolstoi, Balzac y Joyce, pues su obra es una de las más altas cotas en la novela moderna que se iniciara con El Quijote”, señaló Zapata López.

REGALO DE 3.000 ROSAS

La Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores) anunció que para los eventos de conmemoración por la muerte del escritor entregará, en donación, 3.000 rosas amarillas, de acuerdo con el gusto del homenajeado.

Por su parte, María Clemencia Rodríguez de Santos, llevó ayer a Ciudad de México un ramo de 24 rosas.

En la cultura popular, las rosas amarillas son símbolo de alegría y optimismo, aunque algunas personas las consideran como desprecio.

En la religión católica se las relaciona con la Virgen María y algunas de sus representaciones.

Otros las relacionan con la amistad, el debilitamiento del amor o el paso de un sentimiento a otro.

NO ERA FÁCIL TRADUCIRLO

Edith Grossman, la traductora al inglés de los libros del colombiano, le dijo al diario ‘Washington Post’, que lamentaba no haber sido la traductora de ‘Cien años de soledad’, pues su labor con la obra de Gabo comenzó con ‘El amor en los tiempos del cólera’, en 1985.

“Una de las dificultades con los textos de García Márquez es que no le gustaban los adverbios que terminan en mente y me sentía como una contorsionista buscando alternativas”.

La obra de García Márquez también fue exaltada por el escritor hondureño Julio Escoto, para quien la “pródiga memoria” del Nobel de Literatura 1982 “ingresó por fin a la maravilla mágica de Macondo”.

Resumen de agencias

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