El ‘smartphone’ libera a los jóvenes sauditas

La tecnología está modificando la vida de Arabia Saudita, un país de estrictos códigos sociales, donde se imponen severas restricciones a su población.

YouTube y la transmisión continua en internet han ofrecido un escape de los censores y una ventana al mundo exterior.

Archivo particular

YouTube y la transmisión continua en internet han ofrecido un escape de los censores y una ventana al mundo exterior.

Tendencias
POR:
junio 06 de 2015 - 01:39 a.m.
2015-06-06

La vida para muchos sauditas jóvenes es un ecosistema de aplicaciones. A falta de libre expresión, debaten en Twitter. Como no pueden coquetear en el centro comercial, lo hacen por WhatsApp y Snapchat.

Las jóvenes que no pueden encontrar empleos venden comida o joyería a través de Instagram. Como tienen prohibido conducir, utilizan para desplazarse servicios de autos como Uber y Careem.

Y en un país donde las tiendas cierran durante las cinco oraciones musulmanas diarias, hay aplicaciones que emiten un llamado para la oración desde el bolsillo y calculan si la persona puede llegar, digamos, al Dunkin’ Donuts más cercano antes de que cierre.

Enfrentados con una versión austera del islam y los estrictos códigos sociales que imponen severas restricciones a la vida pública, los sauditas jóvenes están dependiendo cada vez más de las redes sociales para expresarse y entretenerse, ganar dinero y conocer amigos y potenciales parejas.

Esa dependencia de la tecnología, para eludir a la policía religiosa y los ojos curiosos de familiares y vecinos, se ha acelerado desde que esta llegó primero con la propagación de la televisión satelital en los años 90. Los sauditas treintañeros (o mayores) recuerdan los días de cortejos no vigilados vía el Messenger de BlackBerry.

Pero la escala del auge de las redes sociales de hoy es asombrosa, ya que muchos de los 18 millones de ciudadanos del país usan smartphones múltiples y pasan horas al día en línea. Lo digital no ha reemplazado a la interacción cara a cara, pero ha abierto la puerta a una comunicación mucho más directa y vigorosa, especialmente en una sociedad que segrega marcadamente a hombres y mujeres que no están emparentados.

La propagación de la tecnología móvil está produciendo casi una revolución social en la vida de los jóvenes. En este reino rico y conservador, que prohíbe las salas de cine, YouTube y la transmisión continua en internet han ofrecido un escape de los censores y una ventana al mundo exterior. Un joven juez de la Shariah, por ejemplo, contó que había visto las cinco temporadas de Breaking Bad.

Arabia Saudita tiene las condiciones ideales para un auge de las redes sociales: un internet veloz, ingreso disponible y una población juvenil con pocas opciones sociales. A diferencia de China e Irán, Arabia Saudita no ha bloqueado sitios como Facebook y Twitter, aunque ocasionalmente persigue a los que considera insultan a personajes públicos o al islam.

La monarquía saudita parece haber decidido que los beneficios de las redes sociales, como un escape para los jóvenes, compensan el riesgo de que sean utilizadas para movilizar a la oposición política, a la cual castiga rápida y duramente.

Ben Hubbard

The New York Times

Riad, Arabia Saudita