Estos son los oficios de los árbitros del Mundial

Un peluquero, un millonario, un farmacéutico ‘bailarín’ y un policía inglés, algunas de las profesiones.

Howard Webb es policía en Inglaterra.

Agencias

Howard Webb es policía en Inglaterra.

Tendencias
POR:
junio 26 de 2014 - 11:41 p.m.
2014-06-26

Un farmacéutico ‘bailarín’, un policía inglés, un aficionado a la lucha libre, un millonario sueco, un vendedor de seguros y el propietario de una peluquería desempeñan un papel clave en el Mundial.

Son las profesiones de algunos de los 25 árbitros que participan en Brasil-2014.

En el campo, todos visten el mismo uniforme, utilizan el silbato para dirigir los encuentros y, como novedad en Brasil, llevan en la cintura un spray para marcar las distancias en las faltas.

Pero fuera del estadio, cada uno de los 25 colegiados adquiere una identidad diferente, de lo más variopinta, que muestra el amplio espectro de posibilidades vitales que tiene el ser humano.

Observemos, por ejemplo, a Noumandiez Doue.

Hizo historia en la segunda jornada del Mundial de Brasil al convertirse en el primer árbitro de Costa de Marfil en dirigir un choque de la máxima competición de selecciones, la victoria 3-1 de Chile sobre Australia.

Además de ser uno de los mejores árbitros de África, el marfileño de 43 años es farmacéutico y “aficionado al baile”, según sus propias palabras.

Más conocida es la vocación por el arbitraje del sueco Jonas Eriksson, millonario sueco que dirigió la victoria 2-1 de Estados Unidos a Ghana y un ‘clásico’ en la Liga de Campeones europea. El sueco es conocido como ‘el millonario relajado’, debido a su carácter y a la fortuna de siete cifras (los medios han publicado más de 10 millones de euros) que tiene después de haber participado en el desarrollo de una empresa de derechos deportivos.

Además, fue jugador de fútbol antes de convertirse en árbitro.

Un policía inglés que trabaja en Yorkshire fue el encargado de dirigir el juego entre Colombia ante Costa de Marfil en la segunda jornada del grupo C.

Es el popular Howard Webb, uno de los árbitros más reputados del mundo y que ya tuvo el honor de dirigir la final del Mundial 2010, en la que España se impuso 1-0 ante Holanda.

Muy criticado, entonces, por permitir al combinado ‘Oranje’ emplearse con violencia, Webb, un ‘ícono’ del arbitraje, con su cabeza rapada, musculatura y vehemencia en el campo, es comparado por sus colegas con una estrella de Hollywood.

“Pero por desgracia a ninguno guapo. Dicen que me parezco a Shrek, por lo que he puesto una foto de él en mi teléfono móvil”, dijo Webb a la página de Internet de la Fifa.

¿Un robo en casa? ¿Quiere usted asegurar su carro? Su hombre será el turco Cuneyt Cakir, vendedor de seguros en Estambul y cuya actuación en el empate sin goles entre Brasil y México fue seguida al milímetro después de los errores en las primeras jornadas de algunos de sus colegas.

Más espiritual es el perfil del mexicano Marco Rodríguez, encargado de dirigir la victoria 2-1 de Bélgica sobre Argelia.

Tras abandonar su trabajo como profesor de educación física, se convirtió en predicador protestante en un templo a las afueras de la capital azteca.

Tuvo su momento de gloria en Brasil-2014 el brasileño Sandro Ricci, al convertirse en el primer juez que concedía un gol gracias a la utilización de la tecnología para saber si el balón había superado la línea.

Lejos de pasar por un tipo aferrado a las máquinas, declara: “Antes de cada partido me quito mi anillo y lo beso cuatro veces en honor de las cuatro mujeres de mi vida: mi mujer, mi madre y mis dos hijas”.

Más allá de la inevitable presión, dirigir un Mundial en Brasil tiene evidentemente sus aspectos positivos.

“Cuando quiero dejar todo atrás, siempre voy al mar”, declara Nawaf Shukralla, un investigador de Bahréin.

Y es que no hay que olvidar las palabras del abogado alemán Felix Brych, famoso en su país por haber concedido al Bayer Leverkusen un tanto que no entró. “Somos árbitros, pero también somos personas normales”.

CUIABA/AFP