El Stasik, la competencia del mítico Bolshói en Moscú

Gracias a su innovador repertorio, se convirtió en un gran referente cultural de Rusia.

El Stasik, la competencia del mítico Bolshói en Moscú

EFE

El Stasik, la competencia del mítico Bolshói en Moscú

POR:
enero 29 de 2014 - 11:38 p.m.
2014-01-29

“El repertorio del teatro musical Stanislavski y Nemiróvich-Dánchenko ha ampliado la visión del público ruso, tradicionalmente muy conservador”, afirma Leila Guchmázova, crítica de teatro del semanario Itogui, que destaca al mismo tiempo que el ‘Stasik’ ha sido muy cuidadoso en su política innovadora, ya que “no ha hecho cambios radicales ni ha dado pasos en falso”.

A fines de 1918, apenas un año después de la revolución bolchevique, cuando comenzaba la guerra civil, el director del Teatro del Arte de Moscú (MJT, por sus siglas en ruso), Serguéi Stanislavski, autor del famoso método que lleva su apellido y que revolucionó la interpretación teatral, creó un taller de ópera bajo la tutela del Bolshói, pero la cooperación no fructificó y dos años después el estudio de Stanislavski se escindió e inició su vida independiente hasta convertirse, en 1926, en el Teatro Estatal de la Ópera Stanislavski.

El teatro recibió los otros dos nombres de sus otros impulsores (Nemiróvich y Dánchenko) y finalmente el nuevo escenario nació el mismo año en que Hitler, tras romper el pacto con Stalin, atacó a la Unión Soviética, periodo de la Segunda Guerra Mundial que soviéticos y rusos denominan Gran Guerra Patria.

Tras recibir del Gobierno la orden de evacuación, el colectivo del teatro elevó una solicitud para permanecer en Moscú y ofrecer sus espectáculos a los defensores de la ciudad. La petición fue aceptada y el Stasik se convirtió en el único teatro de Moscú que no cesó su labor durante la guerra.

El 19 de octubre de 1941, a las dos de tarde, presentó su primera obra en tiempos de guerra, la opereta ‘Las campanas de Corneville’, del compositor francés Robert Planquette.

Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, además de las obras que presentó en su sala, el Stasik ofreció 700 conciertos en diversos frentes, 200 en hospitales militares y cerca de 200 en unidades del Ejército Rojo emplazadas en Moscú y en las afueras de la capital soviética.

El Stasik “está condenado a ser comparado con el principal teatro del país -el Bolshói- y siempre ha habido rivalidad artística entre ellos”, aseguró Guchmázova, quien añade que las mejores voces y los mejores bailarines se los lleva el Bolshói.

Pero el Stasik ha estado, está y estará como referente cultural de Rusia.

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