Teatro / ‘Resiliencia en la tierra’

Una cantata mixta compuesta por Francisco Zumaqué y dirigida por Nicolás Montero.

Adriana Bottina, Valeriano Lanchas y Federico Hoyos, durante un ensayo de la obra.

Archivo Particular

Adriana Bottina, Valeriano Lanchas y Federico Hoyos, durante un ensayo de la obra.

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abril 09 de 2014 - 12:34 a.m.
2014-04-09

El maestro Francisco Zumaqué dirigirá hoy 9 de abril en la Plaza de Bolívar a las 7 de la noche ‘Resiliencia en la tierra’, una cantata mixta que compuso, con libreto de Humberto Dorado y dirección escénica de Nicolás Montero.

La presentación, con la que, por primera vez en la historia la orquesta Filarmónica de Bogotá les rendirá homenaje a las víctimas del conflicto colombiano, se da en el marco del XIV Festival Iberoamericano de Teatro.

Se trata de un acontecimiento único en su género no solo por ser un reconocimiento creativo del compositor y del libretista a las víctimas del conflicto sino porque muestra lo que piensan sobre el mismo y sobre el país que quieren los jóvenes artistas, entre 16 y 26 años, que conforman una superorquesta de 120 intérpretes, según dice Zumaqué a Portafolio.

Desde el punto de vista creador “es un reto realizar un trabajo artístico con tantas aristas políticas y sociales, y hacerlo, de tal manera, que muestre una problemática tan compleja como la violencia en Colombia, con énfasis en la gran capacidad de los colombianos de sobreponerse al dolor, a la tragedia y a los enormes problemas que genera el conflicto armado.

Tenemos una gigantesca capacidad de resiliencia”, resalta.

En su opinión, “Colombia necesita de todas las voces para hacer que el país social y el político se muevan en la dirección correcta para construir el nuevo país, libre de conflictos, que permita a las generaciones venideras y, a nosotros mismos, la realización de nuestros sueños y de nuestros deseos”.

El objetivo de ‘Resiliencia en la tierra’ es que todos escuchen lo que se siente en una situación de conflicto, el dolor que genera.

El mensaje que se quiere enviar, explica Zumaqué, sobre todo por la fecha del estreno del evento, “es mostrar el horror de la guerra, el horror de la violencia, comenzando por el 9 de abril, el día del Bogotazo, del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán y, de la toma del Palacio de Justicia, entre otros. Queremos ayudar a visibilizar, a magnificar el dolor, la tragedia, para que pasemos, definitivamente, esa página de nuestra historia y procuremos encontrar juntos una solución a este conflicto que sigue desangrando a Colombia.

Es urgente buscar la manera de entendernos” pues “no habrá solución mientras se tengan posiciones de defensa extrema por parte de cada grupo envuelto en el conflicto.

Necesitamos la resiliencia para seguir viviendo en el postconflicto, de la misma manera que la hemos necesitado para vivir el conflicto y continuar”, sostiene Zumaqué.

El origen del concepto de resiliencia se remonta a un estudio iniciado en 1955 y realizado durante más de 30 años por la psicóloga germano-americana Emmy Elizabeth Werner (1929) en casi 700 bebés hawaianos que crecieron en situaciones desfavorables como hambre, pobreza, familias desestructuradas, con enfermedades mentales, alcoholismo, y que enfrentaron todo tipo de abusos y violencias pero que, pese a eso, desarrollaron, en su mayoría, una vida sana y normal, demostrando un altísimo nivel de resiliencia.

Desde entonces, ese término se emplea para describir a las personas que, pese a vivir en situaciones de alto riesgo, se desarrollan psicológicamente sanas y exitosas, según el psiquiatra e investigador británico Michael Rutter (1933), considerado el primer profesor de psiquiatría infantil del Reino Unido.

Resiliencia, por lo tanto, es la cualidad que tienen las personas de ser como un resorte en épocas de adversidades, de resistir a la presión, de doblarse con flexibilidad y recobrar su estado original.

Por eso el sentido ‘Resiliencia sobre la Tierra’, de los maestros Zumaqué y Dorado pues, por su historia de múltiples violencias, Colombia podría considerarse hoy el país de América Latina con el más alto nivel de resiliencia.

Pero, ¿existen métodos para ayudar a los jóvenes que han visto destruida su infancia y adolescencia por la guerra? Preguntamos a la sicóloga colombiana Japcy Margarita Quiceno, de la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en el tema.

Respondió que “más que métodos, lo que existen son características resilientes en los individuos, como la autoestima, la autoeficiencia y tolerancia a la frustración, el optimismo, el sentido del humor, el control emocional -que ayuda en la planificación y expectativa positiva del futuro-, la flexibilidad cognitiva, que permite la interpretación positiva frente a eventos adversos, entre muchos otros caminos que ayudan a llegar a la resiliencia”.

Para promover la resiliencia en jóvenes víctimas del conflicto es importante trabajar con la familia y la escuela. Que el joven tenga un adulto significativo al que pueda acudir, entre otras cosas.

El psiquiatra y especialista español en resiliencia Aldo Melillo dice que lo que quedó claro en esa primera experiencia de la Dra. Werner con la resiliencia es que los niños sobrevivieron porque recibieron el apoyo afectivo de alguien.

¿El amor sería la clave para nuestros jóvenes? preguntamos a la Dra. Quiceno.

“Sí, porque el amor es una fortaleza humana que genera emociones positivas, pero el amor no es una característica de la persona resiliente, sino una respuesta de una conducta prosocial dentro del conjunto de comportamientos que se consideran resilientes.

Son cruciales los vínculos parentales seguros que le permitan al joven el desarrollo sano de su autoestima”.

Gloria Helena Rey

Especial para Portafolio

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