Tierra Colombiana, el grupo de ballet que representa al país

El grupo de ballet folclórico tiene 30 años de recorrido y se presentará este fin de semana en el Teatro Cafam de Bellas Artes.

Cuba es uno de los 14 países representados.

Teatro Cafam de Bellas Artes

Cuba es uno de los 14 países representados.

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abril 05 de 2014 - 12:58 a.m.
2014-04-05

Comenzó hace 30 años en el restaurante Tierra Colombiana, entonces un típico lugar de comida en Bogotá, y se ha convertido en una compañía de ballet que integra el folclor a su repertorio.

Para su fundador y director, Fernando Urbina, y para los bailarines que desde los 4 años se forman en ballet clásico, folclor colombiano y teatro, la Fundación Ballet Folclórico Tierra Colombiana es el sueño hecho realidad de niños, jóvenes, adultos y mayores, a través de cinco grupos: ballet infantil, ballet juvenil, primera compañía, segunda compañía y ballet dorado.

A la fecha, tiene cinco actos. ‘Américas, Américas, Américas’ es uno, y se presenta este fin de semana en el Teatro Cafam de Bellas Artes de Bogotá. Con este ganó el premio distrital de danza. Su primera presentación data de 1997, tras 15 años de investigación en los cuales la idiosincrasia de 14 países fue estudiada para que cada acto reflejara a su pueblo de origen.

Tanto tiempo de preparación vale ser visto en escena pues refleja en los movimientos del cuerpo y en la música la diversidad de las Américas. “Un argentino no baila igual que un cubano. Y el mexicano, por ejemplo, es más machista, y su corporeidad lo refleja; cuerpo, ademanes, baile y vestuario configuran una expresión corporal identitaria única. Por eso se trata de investigar de dónde partió, porque el folclor nace de raizales y costumbres de cada pueblo”, dice Urbina.

Es un espectáculo único en su tipo. Muestra los aires de los pueblos americanos, tarea nada fácil. “Pero los colombianos interpretamos lo que queramos, por esa mezcla de raíces que tenemos, esa idiosincrasia conjugada en la sangre”, anota.

De ahí que sean 60 artistas en escenario mostrando durante dos horas piezas de México, EE. UU., Cuba, Puerto Rico, Panamá, Venezuela, Perú, Ecuador, Colombia, Bolivia, Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay.

Los sonidos de ‘Américas, Américas, Américas’ reflejan tal fusión y diversidad con la ayuda de ‘Cascabel’, un grupo de estudio e interpretación de música y danza latinoamericanas, que las entiende como patrimonio histórico y cultural.

‘Américas, Américas, Américas’ inicia con una alegoría a las razas que se unieron cuando llegaron al nuevo mundo conquistadores europeos - esa primera Américas-; luego, los llegados del Viejo Continente trajeron al negro como esclavo, pues veían en él una raza fuerte que trabajara en las minas -segunda Américas-, y los africanos, unidos a la raza indígena del suelo americano, hicieron la amerindia -la tercera Américas-.

No obstante, las razas fueron la única evidencia de la unión que se había gestado. La música, la danza y los trajes se fusionaron también, se convirtieron en una gigantesca proyección de las nuevas y viejas expresiones propias, ahora mezcladas.

Y el descubrimiento, las razas y los lenguajes fueron apenas el mecanismo de apertura de una caja de Pandora que se alimentó día a día y lo sigue haciendo.

En otro lugar del mundo, en el año 1400 aproximadamente, el baile y el salto se comenzaban a llamar incipientemente ‘ballet’. Siglos después, hace 120 años más o menos, en Rusia el ballet clásico comenzó a enredarse vertiginosamente con el folclor de esa nación.

En la década de los 20 hubo numerosos experimentos de forma y contenido del espectáculo, y hasta la ideología política incidió en la técnica. Los saltos altos, los movimientos de acrobacia y los giros bruscos ganaron espacio. Los elementos folclóricos, deportivos y del jazz también.

Tres o cuatro de ellos se encontraban hace muchos años, de niños, en condiciones de riesgo social; el padre Nicoló los ‘adoptó’ y a través de su trabajo en zonas de periferia se integraron al ballet, que los formó. Hoy hacen parte de compañías de danza de Bélgica, Ecuador y Colombia. ‘Niños y jóvenes con talento’ se llama ahora el proyecto social de Tierra Colombiana, que dicta cursos los domingos a niños en situación de vulnerabilidad de sectores bogotanos como Ciudad Bolívar y Arborizadora Alta.

“Yo soy un ferviente creyente de que el arte y la danza sirven para salvar a muchos seres, y si así lo entendieran muchas políticas sociales, políticas y educativas, otra sería la situación, porque el arte salva al ser”, complementa Fernando Urbina.
 

EL EQUILIBRO PERFECTO
Y la clave parece estar en un equilibrio perfecto entre el ballet y el folclor, tal como reza el lema de la Fundación Ballet Tierra Colombiana. "Las diferentes técnicas de las artes nos ayudan a enriquecer esos bailes colombianos, y en escenografía y efectos también. En esta presentación por ejemplo vamos a tener telones en el escenario, y eso no es que sea propio del bambuco por ejemplo, sino que es un enriquecimiento al que se llega a través del ballet, o de la danza árabe, o de tantas expresiones existentes", puntualiza Urbina.

Por esa diversidad Urbina resalta la importancia de ver 'Américas, Américas, Américas'. Porque en ella se encuentran el colorido, la alegría, la representación de las Américas. Y también dado que hay que apoyar a los artistas colombianos, algunos de los cuales han encontrado en el arte, la danza y el ballet no solo su pasión, sino su escape de la vulnerabilidad.

 

Juan Carlos Molano
Especial para Portafolio

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