‘La tríada nefasta de Colombia’

El pensamiento colectivo de una cultura como la colombiana debe replantear algunas malas ideas.

POR:
septiembre 19 de 2013 - 12:52 a.m.
2013-09-19

Algo positivo o rebelde debe resultar cuando un economista empieza a inquietarse por la sociología (o viceversa) y, además, le agrega un espíritu prospectivista que no acepta tantos determinismos condicionantes como “es que nosotros somos así” o “ese es nuestro destino”.

El ser humano tiene todo el derecho y voluntad de asumir acciones que traten de cambiar las tendencias, cuando éstas, simplemente no le convienen o no le satisfacen.

Bajo tal condición, surge una simple reflexión, contemporánea y extractada, sobre tres características que han marcado nuestro pensamiento y consecuente comportamiento.

Sin embargo, surge la pregunta sobre si reversar la triada, tiene una probable solución.

Con igual característica reduccionista de lo expuesto a continuación se plantean las tres ideas o frases que han hecho carrera en el imaginario de la gente, frente al enfoque que debería tener cada una de esas posturas negativas.

¿País de astutos?

“Frasecita de los años setenta, que muchos de nuestros compatriotas se creyeron y adoptaron literalmente por encima de aspectos éticos y legales. Acá se empezó a gestar la cultura del avivato. El concepto original de laboriosidad o ‘echado para adelante’, mutó por aquel de sacar provecho a expensas de la ingenuidad y/o confianza de los demás, situación que colinda o hace parte de la estafa, el engaño, el robo y el atraco. En conclusión ‘el vivo vive del bobo y éste de papá y mamá’”.

‘Cultura mafiosa’

“Derivado de lo anterior, el país se convirtió en epicentro del narcotráfico (por qué no Brasil, Argentina u otro vecino?). Este fenómeno que permeó a toda la sociedad, se constituyó en la principal Unidad Estratégica de Negocios de los insurgentes; se enquistó en las mentes la ilusión del dinero fácil y, finalmente, impuso un nuevo referente estilo de vida para un gran porcentaje de nuestras juventudes: prepararse para ‘doctor traqueto" y del lado femenino para ‘doctora silicona’, no sólo era más fácil y mucho más rápido, sino más lucrativo que ser profesional”.

Violencia y violentos

“Ante reiteradas y oportunistas estrategias del miedo, el país eligió a un gobierno guerrerista y populista que enarboló estandartes bélicos como solución al añejo conflicto armado. Gracias al exagerado apoyo mediático, se percibió un líder ‘mesíanico’, que generó una obsesiva y equivocada cultura de violencia, que agrietó las relaciones con países vecinos, impulsó tesis que hicieron que los buenos se comportarán igual o peor que los malos. Pero lo peor fue que consciente y peligrosamente, polarizó al país, a una recriminación mutua de la población”.

LO QUE SE DEBE REPLANTEAR DE CARA A UN MEJOR FUTURO

Una cultura de paz

“Para fomentar una cultura de paz se debe iniciar con la participación activa de todos los actores sociales.

Por esa razón, se debe trabajar especialmente con la sociedad civil y la academia, un modelo de desarrollo social basado en la educación.

Este nuevo modelo educativo debe propender por la paz, el progreso, la sana convivencia y la tolerancia hacia el otro.

La democracia es la voluntad de las mayorías, siempre y cuando se respeten los derechos de las minorías”.

Fin al narcotráfico

“Sin excepción, todas las fuerzas vivas del país deben imponerse como objetivo principal y prioritario, la denuncia, judicialización y exterminio total del mayor y descomunal flagelo de nuestro país.

El narcotráfico se ha llevado por delante cientos de miles de víctimas inocentes, viudas, huérfanos, y ancianos desprotegidos, y población en general.

Esta cultura del dinero fácil se arraigó en todas las esferas y estratos de la sociedad colombiana y sus consecuencias aún no se pueden controlar”.

Solo legalidad

“Aprovechar y dirigir hacia el bien la indudable capacidad y creatividad de los colombianos, complementando la famosa frase inicial ‘colombiano no se vara en ninguna parte, siempre a través de medios lícitos’.

Final y respetuosamente para los ultra creyentes: no esperar a que los logros sean obra de Dios o resignarse a que los fracasos del proceso obedecen a sus designios. Se debe tener la practicidad de los anglosajones que se encomiendan a Dios y trabajan en pro de los objetivos, aplicando la máxima de ‘Ayúdate que yo te ayudaré’.”

Miguel Arturo Celis

Especial para Portafolio

Siga bajando para encontrar más contenido