“Urge atacar la mala educación”

Esto dicen la directora del Sena y el rector de la U. del Rosario. Aseguran que hay que tomar ya decisiones de fondo, cuyos resultados se verían en 15 o 20 años.

Gina Parody, y el rector de la Universidad de El Rosario, Hans-Peter Knudsen.

Archivo Portafolio.co

Gina Parody, y el rector de la Universidad de El Rosario, Hans-Peter Knudsen.

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enero 22 de 2014 - 12:04 a.m.
2014-01-22

En el escalafón internacional de calidad educativa, Colombia sigue en los últimos lugares y cambiar esa realidad requiere que se tomen decisiones ya, a sabiendas de que los resultados solo se verán en 15 o 20 años.

Así lo concluyen la directora del Sena, Gina Parody, y el rector de la Universidad de El Rosario, Hans-Peter Knudsen, los invitados de esta semana a Charlas Portafolio.

Knudsen cita las palabras emitidas en tono de sentencia por el encargado de educación de la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) –un selecto club de naciones desarrolladas al que aspira a entrar el país– a propósito de los últimos resultados de las pruebas Pisa, que examinan a los estudiantes de primaria y secundaria, y en las cuales Colombia quedó en el puesto 62 entre 65 países: “El mayor porcentaje de niños que participaron en dicha prueba no tendría las condiciones mínimas para ser competitivo en el mundo actual.

Y resalta cómo Argentina, Brasil y México también están cerca, pero, lejos de ser un consuelo, amerita realizar una reflexión regional.

Parody anota que para lograr esa competitividad hay que pensar el tema de la educación con miras a la próxima generación y no a las elecciones más cercanas.

Esto, recalca, parece una perogrullada bien sabida desde hace mucho tiempo, y sin embargo nadie ha actuado en consecuencia por no dejar que sean otros quienes cobren los réditos.

Knudsen complementa que el otro quiebre pendiente por hacerse es el de la calidad de los profesores, pues advierte que el punto común entre los mejor clasificados en Pisa, entre ellos Finlandia y los países nórdicos, es tener al maestro como una figura de gran reconocimiento social y establecen una gran exigencia de excelencia para ellos.

Acá, en cambio, sus sueldos son bajos y los aspirantes a ejercer el magisterio suelen ser los de peores resultados en las pruebas de Estado.

AFINAR LA PERTINENCIA

Lo claro, según los dos invitados, es que no se está preparando el recurso humano que el país necesita. Es más, ni siquiera se sabe qué perfiles son los requeridos.

Knudsen reconoce los esfuerzos que se han hecho para mejorar la cobertura, calidad y pertinencia de los programas de estudio, pero aclara que hay mucho por afinar, y sugiere retomar la experiencia de países como Irlanda, que tiene un equipo permanente de especialistas que hacen prospectiva para ver qué tipo de talento va a necesitar hacia el siguiente cuarto de siglo.

“Si no hacemos ese ejercicio de investigación –no solo a nivel técnico y tecnológico, sino en maestrías y doctorados–, nos vamos a demorar demasiado para poder responder”, dice el rector del Rosario.

Entre tanto, Parody advierte sobre el problema de percepción social que lleva a mirar con más respeto a los profesionales que a técnicos y tecnólogos, sin entender el papel de cada uno de ellos dentro del engranaje económico.

“Hay muchos egresados del Sena que ganan entre 6 y 8 millones de pesos al mes, y chefs nuestros dispersos por distintos restaurantes del mundo”, dice la directora de esta institución.

Además, sin divergir de su contertulio, Parody aclara que tanto como lo técnico pesa lo formativo y cita una encuesta de especialistas de Harvard en la que les preguntaron a distintos empresarios qué tipo de personal necesitaban: su respuesta fue que gente que sepa hacer la pregunta correcta.

“En el caso colombiano, la respuesta es similar; mucha veces lo que importa más es tener un buen ser humano, una persona íntegra y que se sepa expresar”, añade Parody.

Knudsen finaliza con un recuerdo del año pasado, durante la conmemoración de las dos décadas de haberse conformado la Misión de Sabios que hizo recomendaciones para cambiar la educación del país: “Irónicamente, dije que estábamos en un cóctel celebrando que llevamos 20 años sabiendo qué debemos hacer, y no lo hemos logrado hacer”.

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