La Vasconcelos, una biblioteca mágica

Ubicada en el norte de la capital mexicana, es uno de los centros culturales más visitados de la ciudad y está dedicada al filósofo José Vasconcelos, quien fue presidente de la Biblioteca Nacional de México y promotor activo de la lectura a principios del siglo XX.

La Vasconcelos, una biblioteca mágica

Efe

La Vasconcelos, una biblioteca mágica

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febrero 24 de 2014 - 12:31 a.m.
2014-02-24

La originalidad que ofrece este centro es la claridad de los muros que lo custodian. Las paredes y el techo están hechos de cristal, haciendo de su recinto un lugar lleno de claridad, debido al juego de luces que se crea gracias a su luminosidad.

Vasconcelos está considerada una de las mayores bibliotecas públicas de América Latina. “Al año vienen un millón novecientas mil personas, el día más bajo de los que yo he estado aquí nos visitaron tres mil quinientas personas y, un día normal, seis o siete mil”, dice el director de la Vasconcelos, Daniel Goldin.

Inaugurada en el año 2006, ocupa una superficie de 38.000 metros cuadrados de construcción y es obra del arquitecto mexicano Alberto Kalach. Este espacio, que cuenta con un acervo oficial de 525.840 libros, según precisa Goldin, no tiene “funciones patrimoniales, es una biblioteca pública, que se centra en dar la mayor importancia a la función informativa, la función educativa y la función cultural”.

Cuenta con tres niveles, donde se pueden encontrar unas estanterías que permiten su ampliación para hacer crecer su acervo. En su planta baja están la sala de braille -lenguaje para invidentes-, la sala de niños, las salas multiuso, el auditorio, y las salas de prensa, música y la de video.

“La biblioteca, en su ciclo contemporáneo, empieza con una idea de un modelo norteamericano”, pero “México es un país muy distinto a Estados Unidos, es un Estado muy paternalista, hay condiciones económicas, culturales que no se asemejan a otras”, matiza el director.

La digitalización está presente en sus proyectos de crear una “biblioteca abierta hacia el futuro”. “En la era digital tenemos la capacidad para recibir 1.200 computadoras. Se piensa que debe de ser una biblioteca abierta a las nuevas tecnologías y, especialmente, a todo lo que tiene que ver con archivos digitales”, dice Goldin.

Todo este patrimonio cultural se puede almacenar “en un disco duro que mide un metro cúbico y puedes acceder a ello desde cualquier lugar. Pero entonces empezamos a tener un conflicto con el concepto de qué es una biblioteca”, afirma el director.

Esos son los más y los menos de la modernidad.

Efe

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