‘La vivienda aún tiene un potencial gigante’

Para Andrés Arango, presidente de Ospinas, se debe modificar la legislación de arrendamientos.

Andrés Arango, presidente de Ospinas y Cía.

Archivo particular

Andrés Arango, presidente de Ospinas y Cía.

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marzo 20 de 2014 - 03:15 a.m.
2014-03-20

Con la autoridad que le dan 30 años de experiencia en el sector inmobiliario, Andrés Arango Sarmiento, presidente de Ospinas y Cía, una de las principales firmas de este campo, sostiene que no tienen asidero las conjeturas de que el país podría acercarse a una burbuja inmobiliaria similar a la que sufrió Estados Unidos.

“La estructura del negocio es muy sólida alrededor de la financiación; además, hay una oportunidad gigantesca para crecer”, aseguró Arango, quien ayer fue el invitado de Lecciones Empresariales, el espacio promovido por Portafolio para el intercambio de experiencias entre los empresarios.

Apoya su aseveración citando que la cartera hipotecaria del país solo llega al 4 por ciento del PIB, mientras que en naciones desarrolladas alcanza 40 por ciento. Por otra parte, las tasas de interés están controladas y entre el Gobierno y los bancos respaldan los créditos hasta por 15 años.

Y muy por el contrario del riesgo de que el mercado se contraiga, anota, las posibilidades de crecimiento son grandísimas con un déficit habitacional de 1,5 millones de unidades.

No obstante, acepta que hay una sobrevaloración en el estrato 6 y podría haber una caída de los precios en dos años.

El directivo considera que una de las posibilidades de desarrollo en vivienda es la construcción de unidades para arrendar, algo muy extendido en países desarrollados, pero que solo será posible en el país si se modifica la ley para que se pueda sacar al inquilino que no pague.

Lecciones de vida

Frente a un nutrido auditorio de empresarios y profesionales de la construcción, Arango recordó sus inicios en el campo inmobiliario y las claves para llevar Ospinas al lugar donde está hoy, a sabiendas de que había perdido casi todo su patrimonio, tuvo que contraer su nómina de 300 empleados a solo 11 y se debió someter a la ley de quiebra.

Con el buen nombre de la empresa casi como único activo, su clave fue asociarse con marcas importantes que actuaron como anclas, una de ellas Carrefour, para desarrollar grandes centros comerciales.

Los primeros fueron en Bogotá, como Plaza de las Américas, Titán y Milenio Plaza, entre otros. Pero posteriormente decidió colonizar el mismo nicho en ciudades intermedias, como Cúcuta y Cartagena, hasta completar hoy un listado de 14.

Según Arango, una fortaleza es contar con una plataforma de información que les permite avizorar las áreas de desarrollo urbanístico para comprar lotes y desarrollar proyectos que combinan vivienda y comercio.

Hoy día Ospinas tiene 150 personas contratadas y el año pasado creció 23 por ciento. La mitad de su portafolio en la actualidad lo constituye el negocio de vivienda, tanto de interés social como para estrato alto, y el otro 50 por ciento está representado en centros comerciales, hoteles y oficinas. “Lo bueno de las crisis es que le permiten a uno desarrollar la creatividad”, dice.

 

NEGOCIO: ENTRE LAS VIS Y COMPLEJOS DE LUJO

Andrés Arango se abstuvo de decir cuánto ganó la compañía en el 2013, pero en el balance que le presentará a la asamblea, el próximo 27 de marzo, hablará de una facturación de 300.000 millones de pesos. “Vendimos y ganamos lo que habíamos dicho; la junta está contenta”, anotó.

Este año su intención es culminar la vivienda de interés social que tienen en marcha en Soacha y Suba.

Y, en agosto, inaugurarán el componente comercial del proyecto Plaza Bocagrande, en Cartagena; en agosto del 2015 darían al servicio el Hyatt Regency que operará en ese complejo y los primeros apartamentos para alquiler de turistas estarían a principios del 2016.

Todo vale 250 millones de dólares.

 

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