Vivir en paz, una decisión que debemos asumir

Charla de Francisco Samper y Ana Fernanda Maiguashca.

Francisco Samper y Ana Fernanda Maiguashca en Charlas Portafolio.

Archivo particular

Francisco Samper y Ana Fernanda Maiguashca en Charlas Portafolio.

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noviembre 27 de 2013 - 03:15 a.m.
2013-11-27

Francisco Samper es fundador y presidente de Lowe/SSP3, considerada por publicaciones especializadas como la mejor agencia de publicidad del mundo, en especial por campañas que han conducido a la desmovilización de varios cientos de subversivos.

Ana Fernanda Maiguashca, por su parte y con apenas con 39 años, es codirectora del Banco de la República desde principios de este año. Tiene un MBA en Finanzas de la Universidad de Columbia y ha sido viceministra técnica de Hacienda, entre otros cargos.

Ambos estuvieron en Charlas Portafolio y hablaron de la paz, uno de los temas que será central en el futuro inmediato del país.

“Como sociedad, tenemos que hacer un viraje, porque vivir en paz no es un titular, es una cosa que tenemos que decidir. Cada uno es fundamental en ese proceso”, dice Maiguashca, y la secunda Samper.

Además, ella asegura que le mortifica la gente a la que no le importa el conflicto porque no se siente afectada, aunque explica que una de las razones de ello es que, de manera paralela con la violencia, se han logrado unos niveles de progreso económico que han hecho a muchos olvidarse del dolor ajeno.

En ese mismo sentido, Samper cuenta que en El Salvador, donde estuvo conociendo experiencias del posconflicto, existe un monumento al hermano lejano, un concepto que acuñó la sociedad de ese país para designar tanto a los coterráneos que tuvieron que salir exiliados durante la guerra civil de los 80, como a los que mantienen una distancia ideológica entre sí.

Ambos concuerdan en que sería una noción bastante aplicable al contexto colombiano.

Una de las cosas que más enorgullece a Samper, dice, es haber contribuido con su trabajo para que cientos de jóvenes que han estado metidos en la violencia descubran una forma de vida distinta a las armas y ver cómo se les abren oportunidades. Y advierte la paradoja de que en el exterior ven con respeto los procesos colombianos, mientras que adentro no se es consciente de los logros.

Ese cambio de mentalidad del que habla Maiguashca frente a la indiferencia, también debe operarse, en su concepto, para los ciudadanos que ‘cacarean’ la corrupción de muchos funcionarios del Estado pero que cada que pueden, se brincan las normas de convivencia, con actos que se vuelven cotidianos, como pasarse un semáforo en rojo o ir en contravía, por ejemplo.

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