Vuelta al mundo en avión solar

La aeronave ya ha iniciado su cuenta regresiva para cumplir su ambiciosa misión en 2015.

Avión solar

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julio 16 de 2014 - 04:51 a.m.
2014-07-16

El nuevo avión monoplaza Solar Impulse 2 (SI2), desarrollado por el psiquiatra y explorador Bertrand Piccard y el ingeniero y empresario André Borschberg, ha comenzado a volar, preparándose para afrontar el reto del primer vuelo solar alrededor del mundo sin emplear combustible ni emitir contaminantes, según sus impulsores.

El SI2 realizó con éxito su primer ensayo, volando dos horas y 15 minutos en el primero de una serie de vuelos similares de prueba y entrenamiento que se efectuarán durante los próximos meses para ponerlo a punto para circunvalar la Tierra en marzo de 2015.

El avión, que dirigió el piloto de pruebas Markus Scherdel, voló desde el aeródromo de Payerne (Suiza) y es el segundo prototipo del aparato ideado por Piccard.

La primera aeronave, denominada Solar Impulse 1, más ligera y menos potente que la actual, realizó su primer vuelo en 2010, consiguiendo viajar durante 26 horas seguidas y cruzar EE. UU. de costa a costa en cinco etapas, volando también de noche.

“Con los ocho récords mundiales del Solar Impulse 1, hemos demostrado que las tecnologías limpias y las energías renovables pueden lograr lo imposible”, dice Piccard, fundador y presidente de Solar Impulse.

“Tenemos que ir más allá. El SI2 tendrá una autonomía prácticamente ilimitada, y debemos asegurarnos de que el piloto es tan sostenible como su avión. Por ello, el vuelo alrededor del mundo será un hito, tanto humano como tecnológico”, añade Borschberg, cofundador y CEO.

CAPAZ DE VOLAR DE DÍA Y DURANTE LA NOCHE

Para completar el vuelo alrededor del mundo, el Solar Impulse 2 tendrá que lograr lo que -de acuerdo a sus creadores- ningún otro avión ha logrado antes: “Volar sin combustible con un solo piloto, durante cinco días y noches consecutivos, sobre los océanos de un continente a otro”.

Según Piccard y Borschberg, este segundo prototipo tiene una envergadura de alas de 72 metros, mayor que la de un Boeing 747-8I, y un peso total de 2.300 kilogramos, equivalente al de un coche, “logrando con ello un rendimiento aerodinámico y una eficiencia energética mayor que cualquiera hasta la fecha”.

El SI2 está hecho de fibra de carbono y sus alas albergan más de 17.000 células fotovoltaicas, capaces de generar la energía eléctrica suficiente como para conferirle la autonomía de cinco noches y cinco días, según sus creadores.

“Su velocidad máxima será de 90 kilómetros por hora al nivel del mar y de 140 kilómetros por hora a su altitud máxima de 8.500 metros”, añaden.

La cabina del SI2 mide 3,8 metros cuadrados, que alojarán el oxígeno, comida, agua, paracaídas y equipamiento necesario para el piloto, y está equipada con un asiento ergonómico que se reclina para que su ocupante pueda sentarse, estirarse e incluso hacer ejercicio, según las especificaciones técnicas del avión.

Cada uno de los detalles de cabina ha sido diseñado para que el piloto pueda permanecer dentro durante una semana, aunque, en aras de la máxima eficiencia energética, no está presurizada ni climatizada, lo cual supondrá un desafío adicional para la resistencia física y psicológica de los pilotos.

ENERGÍAS RENOVABLES EN EL AIRE

Para Piccard y Borschberg, el Solar Impulse 2 es un laboratorio en el aire donde ensayan soluciones tecnológicas “capaces de hacer frente a los desafíos actuales”, como sus células solares que suministran energía renovable a cuatro motores eléctricos de 17,5 CV cada uno o como sus baterías de litio, que son recargadas por las células solares durante el día, “lo que le permite al avión volar de noche y tener una autonomía prácticamente ilimitada”, según indican.

José Manuel Nieto, director comercial y de marketing de Schindler Iberia, cuya casa matriz patrocina el Solar Impulse, es una de las personas que conoce los entresijos del proyecto desde sus inicios y está en permanente contacto con los responsables de esta compañía en Suiza con el equipo técnico y con los impulsores del avión SI2.

Efe