Yasuní, un parque tan rico como frágil

La biodiversidad es una de las mayores riquezas de este parque ecuatoriano.

EFE

Yasuní

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septiembre 11 de 2011 - 09:48 p.m.
2011-09-11

 

La Amazonía ecuatoriana alberga uno de los principales tesoros ecológicos del planeta: el Yasuní, un océano verde considerado el lugar más biodiverso del planeta, hoy acechado por múltiples intereses que ponen en peligro su futuro.

Un conglomerado de animales y vegetales habita en este trocito de selva forjado durante millones de años y en el que los expertos destacan que, debido a la baja densidad de individuos de cada especie por kilómetro cuadrado, cualquier injerencia externa puede alterar su destino para siempre.

“El Yasuní es la zona de mayor diversidad por metro cuadrado del mundo. Incluso los niveles de biodiversidad son más altos que en cualquier otro lugar de la Amazonía”, explicó David Romo, profesor de la Universidad San Francisco de Quito y experto en la Amazonía ecuatoriana.

RIQUEZA POR MONTONES

Las apabullantes cifras hablan por sí solas: con 2.274 especies de árboles y arbustos, el parque contiene más especies nativas que Estados Unidos y Canadá juntos, a las que hay que sumar casi 600 de aves identificadas, 200 especies de mamíferos, 150 de anfibios, 120 de reptiles y una media de cien mil insectos por hectárea.

Nutrias gigantes que nadan en pareja, murciélagos adormecidos en el tronco de un árbol, loros cantarines camuflados entre ramas, juguetones monos o impasibles caimanes que aguardan por una presa fácil, son sólo algunas de las especies que se ven y, sobre todo, se escuchan en este paraje.

Un rincón único y ejemplar, cuyo nacimiento y formación es aún un enigma sin resolver para los científicos, que barajan dos posibles teorías. La primera es la Teoría de los Refugios de Pleistoceno, un periodo geológico en el que las glaciaciones enfriaron el clima planetario y convirtieron parte de la Amazonía en una sabana como la que hoy existe en África o en otros puntos de Suramérica como el Chaco, que se extiende por Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia.

“Es una explicación que aún no está validada”, puntualizó Romo respecto a este planteamiento. La glaciación del pleistoceno abarcó desde los 2,59 millones de años atrás a los 18.000 años atrás. El inicio y el fin de este vasto periodo no pone de acuerdo a todos los expertos, pero los que defienden esta teoría coinciden en que el inhóspito clima condujo a muchos animales y plantas a la muerte.

Los que sobrevivieron se refugiaron en los pocos lugares donde se mantuvieron los bosques húmedos tropicales.

Sin embargo, hay otros investigadores que “niegan la edad del hielo", afirmó Juan Carlos Narváez, biólogo y guía del hotel ecoturístico Wild Life Napo Center, en el Yasuní.

En este caso, alegan que “la Amazonía es tan diversa porque son bosques que no sufrieron cambios a lo largo el tiempo, sino que por millones de años han sido iguales, sin cambios dramáticos”, añadió.

Sobre el papel, la preeminencia de este reducto ecológico podría parecer asegurada tras tantos millares de años de existencia. Pero la realidad es que es un organismo tan frágil como lo son las miles de mariposas que inundan el Yasuní con su incesante aleteo.

Según señalan los expertos, el avance de las madereras, la caza ilegal, las petroleras y la presión ecológica que ejercen los pueblos indígenas y los colonos que habitan la zona son los principales peligros para el futuro del Yasuní.

Sobre Petróleo

Los intereses petrolíferos en el Parque Nacional del Yasuní son enormes, pues se calcula que en su subsuelo yacen más de 7.000 millones de dólares en barriles de crudo. El Gobierno de Ecuador propuso un plan alternativo, la iniciativa Yasuní–ITT (Ishpingo–Tambococha–Tiputini), que consiste en la no explotación indefinida del área si la comunidad internacional contribuye con al menos la mitad de lo que representaría a Ecuador explotar los campos de la zona.

Sin embargo, el proyecto no parece haber cuajado entre países y organismos internacionales.

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