Iván Duque Márquez
columnista

Todo o nada

Es escandaloso que el umbral haya bajado por una sola vez ante el proceso en La Habana, y luego se regrese al umbral del 50% del Censo Electoral.

Iván Duque Márquez
Opinión
POR:
Iván Duque Márquez
julio 27 de 2016
2016-07-27 08:57 p.m.
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No deja de ser escandaloso y preocupante lo que ha venido ocurriendo con la sentencia de la Corte Constitucional que le dio vía libre al plebiscito por la paz. Es grave que este tribunal haya permitido un ultraje institucional a la democracia plebiscitaria y haya derrumbado mecanismos legítimos de pronunciamiento ciudadano.

El primer ultraje que autorizó la Corte fue al concepto de abstención. La democracia plebiscitaria exige en Colombia un umbral del 50 por ciento del Censo Electoral, debido a que la legitimidad del respaldo ciudadano a una decisión del Presidente que no requiere pasar por el Congreso, depende de una amplia participación en las urnas. La exigencia del umbral valida la abstención como mecanismo efectivo para que los ciudadanos se expresen a partir de su pasividad electoral, por lo cual al bajar el umbral a 13 por ciento por el Sí, se deslegitima la abstención como mecanismo de expresión.

Es, además, escandaloso que el umbral se haya bajado por una sola vez ante el proceso en La Habana y luego del mismo, se regrese al umbral del 50 por ciento del Censo Electoral. Es decir, que para el plebiscito por la paz la abstención no es legítima, y para el resto de plebiscitos que se adelanten sí lo es. Sencillamente absurdo.

Pero las fallas de la Corte no terminan ahí. El Alto Tribunal avaló que el gobierno hubiera excluido el voto en blanco como expresión ciudadana. Ante una sola pregunta, en la cual los complejos detalles se concentran en un Sí o un No, está claro que los ciudadanos deben tener la facultad de votar en blanco si no están seguros, debidamente informados o conformes con la integridad de los acuerdos. Esa opción le ha sido privada a los ciudadanos en favor del interés maniqueo del gobierno de situar la discusión en el falso dilema de guerra versus paz.

Como si no fuera suficiente con estos adefesios jurídicos, la Corte ha dejado las puertas abiertas a un mecanismo de participación ciudadana inexistente en nuestras leyes. Al tener el Acto Legislativo para la paz una implementación derivada del Sí en un plebiscito, el cual no se puede ligar a reformas constitucionales y de ley, se está abriendo una nueva figura para que se abuse de la democracia plebiscitaria a favor de la sustitución de la Constitución.

Si se examina en detalle lo que ha avalado la Corte Constitucional, es evidente que este organismo le ha dado la bendición al todo o nada, y que ha acallado fuentes democráticas de expresión ciudadana.

Respaldar la abstención en estas condiciones es no reconocer que ha sido doblegada en la estrategia de presionar al país a decir Sí, mucho más cuando se requiere de una abstención cercana al 90 por ciento para tener efectos categóricos.

Ante el falso dilema del todo o nada, donde el todo incluye impunidad, elegibilidad política a criminales de lesa humanidad, que los colombianos paguemos la deuda de las Farc con sus víctimas y que el asesinato de soldados y policías sea conexo al delito político, la Corte llamada a proteger la Constitución, ha permitido su vergonzoso manoseo.

Iván Duque Márquez
Senador
ivanduquemarquez@yahoo.com

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