Ricardo Villaveces P.
columnista

Un campo moderno

Lo que se requiere son bienes públicos, seguridad jurídica, vías, acceso a la tecnología, a los bienes de capital y a instrumentos de manejo de riesgo.

Ricardo Villaveces P.
POR:
Ricardo Villaveces P.
noviembre 14 de 2017
2017-11-14 05:22 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c7865def38d.png

Algo muy difícil de entender para un observador externo es que el tema que ha polarizado a Colombia y ha llevado a distanciamientos no solo políticos, sino entre amigos y familiares, sea el de la paz. Es mucho lo que se puede discutir y con seguridad todas las partes tendrán sólidos argumentos junto con especulaciones, verdades alternativas y expresiones de ‘posverdad’. Estas discusiones pueden ser interminables y ojalá lleguen a puntos de encuentro que nos eviten este lamentable desgaste que retrasa nuestro desarrollo. En paralelo, es importante no perder la perspectiva y quedarse en las confrontaciones desperdiciando oportunidades que la Colombia de hoy ofrece.

Uno de esos frentes que el posconflicto puede impulsar es el del campo. Sin entrar en discusiones estériles lo que no se puede cuestionar es que las condiciones de seguridad han mejorado sustancialmente frente a lo que se vivía en el sector rural hace unos años. La situación dista mucho de ser perfecta, y en muchos lugares hay problemas, pero ahora son delincuencia pura y no el resultado de un conflicto de las características del que vivió el país. Hoy, hay más posibilidades de control y son muchas las zonas que ofrecen condiciones positivas para desarrollar proyectos agrícolas.

La agricultura familiar y los proyectos sociales son importantes, pero lo que no se puede descuidar es el apoyo a la agricultura empresarial. Allí está la clave para el desarrollo del potencial del sector como productor de alimentos, de energía, de activos ambientales que se puedan transformar en fuente de ingresos y crecimiento. Y el tema no es necesariamente de tamaño sino de enfoque: la aproximación empresarial es la que permite gestionar debidamente los riesgos, innovar, crear emprendedores y superar de una vez por todas esa actitud tradicional de creer que solo con subsidios y tratamientos diferenciales se puede salir adelante. Lo que se requiere son bienes públicos, seguridad jurídica, vías, acceso a la tecnología, a los bienes de capital y a instrumentos de manejo de riesgo.

Es cierto que para muchos agricultores puede ser difícil acceder a cosas como la maquinaria, por ejemplo, por lo que esta requiere en materia de inversión y la baja utilización que puede tener, si se pretende que cada empresario sea dueño de la suya.

En asuntos como este, hay que mirar el desarrollo de la economía colaborativa y entender que lo que se debe es optimizar el uso de los activos. Pensar, entonces, en empresas de servicios agrícolas que cobren por el uso y eviten la congelación de activos, es una de esas maneras no tradicionales, pero usadas en el mundo agrícola desde hace años, la cual, combinada con la tecnología de los nuevos equipos, pueden permitir grandes avances en productividad. Como este, pueden ser muchas las opciones de servicios a desarrollar, pero todo esto requiere enfoque empresarial y formalización, pues hay que hacer facturas, tener seguros, pagar impuestos, entre otros. Es decir, empresarización y logro de mayor productividad, que es una de las grandes barreras del campo colombiano.

Ricardo Villaveces P.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado