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A defender el salario real

Card, el Nobel del presente año, ha demostrado que los aumentos en el salario mínimo, no tienen por qué conducir a la destrucción del empleo.

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noviembre 19 de 2021
2021-11-19 12:32 a. m.
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En próximos días tomarán curso las reuniones para la fijación del nuevo salario mínimo por acuerdo entre los sectores sociales aceptado por el gobierno del Presidente Duque que coordina la Mesa Laboral por última vez en su mandato, dentro del cual ha sido característico que, con o sin acuerdo, el ejecutivo ha dispuesto un incremento ligeramente superior a la inflación del año que finaliza, preservando de esta manera el poder de compra de los asalariados.

Tal decisión es vital en esta oportunidad cuando por razones de la expansión monetaria vía gasto público y del endeudamiento, así como por la ola invernal y por los desajustes cambiarios, se observan tendencias inflacionarias que dan pábulo a la autoridad monetaria y a ciertos núcleos empresariales para recomendar incrementos de menor magnitud.

No tendría el menor sentido pretender que en el año de mayor crecimiento económico de nuestra historia reciente, cuando se revelan cifras vergonzosas para nuestro modelo reproductivo de la desigualdad, con la desaparición de medio millón de micro negocios, cuentapropistas y autónomos, lo cual refrenda nuestro ‘liderazgo’ como economía de crecimiento empobrecedor, tomáramos la decisión de aumentar el SML en una magnitud inferior al crecimiento del índice de precios al consumidor.

Por eso da cierta tristeza ver a colegas economistas, advirtiendo sobre los riesgos que trae consigo la expansión del gasto público, cuando han guardado oprobioso silencio frente a la modificación de la Ley de garantías, esa sí expansiva del gasto, que da coba a la corrupción y deja un abominable tufo antidemocrático. Más pertinente ha resultado el planteamiento de la Andi sobre nuestra dramática situación social. Cabe afirmar que el gremio, con sus posturas en materias como la distribución de vacunas, ciertas sugestiones tributarias, el rechazo al adefesio de la modificación de la Ley de Garantías y algunos elementos frente a la crisis climática, viene mejorando su postura en favor de dinámicas aglutinantes del sentir nacional, como corresponde a un empresariado sintonizado con la sociedad.

Y para aquellos que invocan elementos teóricos al esparcir rumores contra el incremento real del salario en bajos niveles de remuneración, es preciso recordar el viejo ejemplo de la cátedra fundado en la hipótesis según la cual, si el ingreso de todos los habitantes de una población se duplicara, la pobreza caería, pero la desigualdad no sería afectada ya que ésta remite a las brechas en el nivel de vida de las personas o en su acceso a los factores. Por la incapacidad de llegar con el esfuerzo fiscal a la economía informal, la recuperación de la pandemia está dejando un ominoso escenario de profundización de la desigualdad. De otra parte, las tesis de David Card y Alan Krueger han perturbado a unos cuantos economistas ortodoxos al defender la permanencia del SML. Card, el Nobel canadiense del presente año, ha demostrado que los aumentos en el salario mínimo, no tienen por qué conducir a la destrucción del empleo. Es hora entonces de defender el salario real.

JUAN ALFREDO PINTO
​Expresidente de Acopi

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