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Camilo Herrera Mora

Aclaraciones inflacionarias

No es el impuesto de los pobres, ni es la más alta de los últimos años, ni son los precios que mi mamá siente.

Camilo Herrera Mora
POR:
Camilo Herrera Mora
noviembre 08 de 2022
2022-11-08 03:39 a. m.
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La inflación, como concepto, es mal entendida, usada y comprendida, por eso, es importante entenderla.

La frase, “la inflación es el impuesto de los pobres”, no es correcta: la inflación no genera más recaudo tributario (excepción de los productos con IVA cuando suben precios), sino que genera que las personas de ingresos bajos les toque comprar menos cosas.

Qué la inflación debe ser baja” no es tan cierto: sabemos lo duro que ha sido para Ecuador por una demanda décil; recordemos nuestras bajas inflaciones por debajo de 2% en algunos meses de 2010, 2013 y 2020, que fueron duras épocas: hay que tener un equilibrio entre alta y baja.

Se dice que “es la inflación más alta de los últimos años”; si bien es cierto, que estamos en el dato más alto en 23 años, también que no es la más alta si se compara con la inflación mundial: si acabamos este año con una inflación de 13 % y el mundo con 8 %, sería de 1,6 veces más grande que la mundial, que es menor que la que tuvimos en 2015 cuando duplicamos la inflación mundial (6,8 %, 2,8 %), o en 1997, cuando la triplicamos (17,5 %, 6 %).

Tampoco es cierto que la inflación sean los aumentos de precios que sienten las personas.

Es el aumento de precios de una canasta de bienes y servicios fija, suponiendo que siempre compramos lo mismo y por eso las compras de las personas hoy tienen inflaciones más altas, en este caso, más de 2 % adicional.

Con esto no estoy menospreciando el enorme reto que tenemos y tendremos, sino poniendo el dato en un contexto más real y menos rimbombante: que la inflación haya llegado a 12,22 % es malo, pero podría ser peor. Esta viene de un exceso de demanda mundial que causó que los precios de los productos básicos subieran mucho, ante la incapacidad de la oferta de igualar la demanda; efecto que se multiplica en Colombia, teniendo así la inflación más alta que la de Latinoamérica (lo cual es lo común).

Esto genera dos situaciones, dónde posiblemente estén las soluciones: cerca del 36 % de las personas no han vivido una inflación tan alta (aunque la de 2016 fue una buena prueba) y por lo tanto debemos enseñarles a comprar en un entorno de precios que suben; y segundo, el actual aumento del empleo causa que las ventas de las empresas y el gasto de los hogares crezca en el agregado (Macro), pero no en la capacidad de compra de muchas, muchas personas (Micro).

Así, la inflación no es el impuesto de los pobres, ni es la más alta de los últimos años, ni son los precios que mi mamá siente: hoy, es el gran reto que tenemos que continuar enfrentando, aumentando la producción, el empleo para que los precios dejen de crecer.

Vamos a pelearla.

CAMILO HERRERA MORA
​Fundador de Raddar

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