Mario Hernández Zambrano
Columnista

Acuerdo pero no como el Frente Nacional

Colombia está cambiando en muchos aspectos, pero especialmente en la transparencia del manejo de los recursos públicos.

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
noviembre 18 de 2019
2019-11-18 10:05 p.m.
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En un país donde el 75% de sus habitantes (36 millones) son menores de 45 años, ¿por qué extrañarse que su Presidente tiene 43 años y acusarlo de poca experiencia, porque simplemente no ejerce el poder a través de una transacción como es la costumbre nacional?

Y esto no es solo la población. Hay señales claras de que hay semillas en el mismo sentido: el 60% de los representantes en la Cámara Baja es menor de 45 años, pero que desafortunadamente no tienen todavía exposición mediática como los legendarios que creen que el país todavía les ha quedado debiendo por lo que han hecho, como Roy Barreras, para quien un acuerdo nacional con las fuerzas políticas es la salida para que no hayan más censuras a los Ministros, incluyendo que se vote en favor de Cuba, luego que ese régimen se negara a entregar a los asesinos de 22 jóvenes que estudiaban para ser policías en la General Santander, cuerpo civil no militar.

El gobierno del presidente Duque, sin motivación distinta a la de hacer un reconocimiento a una realidad moderna, designó mujeres en la mitad de las carteras del gobierno y no es para que ellas lo agradezcan como un gesto magnánimo del gobernante, sino que por sus resultados espectaculares han logrado ganarse un espacio que ya nunca perderán en el manejo de los asuntos públicos, como también acaba de ocurrir con la primer mujer vicepresidente de Colombia y la primera alcaldesa de Bogotá.

Colombia está cambiando en muchos aspectos, pero especialmente en la transparencia del manejo de los recursos públicos acabando con el chantaje político y la corrupción, lo cual es un proceso que hará saltar a personajes indeseables que hoy tienen mucho poder político.

¿Y el papel del sector privado, la academia y las organizaciones sociales? Hay que decir que es muy pobre. Sector privado y gremios escasamente tienen una agenda muy reducida a temas que tienen que ver con los mediáticos balances financieros de sus afiliados y poco o nada en asuntos sociales. Nadie se escapa de esa evaluación, industria, agro y comercio, minería y construcción, que sustentan la economía nacional.

La academia, gremios de profesionales y los centros de investigación se han adormilado y su trabajo se ha reducido a buscar contratos de consultoría tanto públicos como privados. Un negocio más y han reducido su aporte en una forma increíble. Y las llamadas organizaciones sociales se han reducido a ser un acápite de políticos, especialmente de izquierda.

Hay quienes dicen que Colombia debe hacer un pacto como el que hizo España en 1977 (Pacto de la Moncloa), que en realidad fueron dos: saneamiento y reforma ala economía y acuerdo político y jurídico.

Es válido pero no debe incluir solo a los partidos y grupos políticos con representación en el Congreso, como se pretende aquí por parte de los jefes de esos partidos, en una especie de manguala, a la que el Presidente Duque se ha opuesto. Allá, como aquí deben participar las asociaciones gremiales y empresariales, los sindicatos y la academia y la llamada sociedad civil.

No puede ser una “trinca” para repartirse el Estado como ocurrió con el Frente Nacional durante 16 años en una alternación de poder de los dos partidos tradicionales, conservadores y liberales, que solo trajo ineficiencia, corrupción y exclusión.

Mario Hernández
Empresario exportador

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