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Rodolfo Segovia S.

Ansiedad y angustia

Asusta que no se aproveche la coyuntura para un mayor ritmo del crecimiento con equidad.

Rodolfo Segovia S.
POR:
Rodolfo Segovia S.
noviembre 19 de 2021
2021-11-19 12:37 a. m.
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Vamos bastante bien, aunque muchísimos aun no se la creen. Y con razón, las cosas no van bien para todo el mundo. Todo parece indicar que Colombia crecerá este año el 10 % con respecto al 2020, una recuperación en V mas rápida de lo que nadie esperaba. Pero hay que poner el dato en contexto. Como desmejoramos el 7% el año pasado, la mejora neta en dos años solo será del 3 %. Nada excepcional: 1 1/2 % por año. Menos de la mitad del muy modesto crecimiento (3,3 %) del 2019. Ese es el costo de la covid.

Además, hechas las cuentas elementales, vale la pena atardarse en la naturaleza de las cifras desmenuzadas que nos trae el Dane: casi el 40 % de la recuperación proviene del consumo de hogares. ¿Hasta cuándo estirará la piola, después de que se atenué el afán consumista reprimido por la pandemia? ¿Y hasta cuándo, después de que vayan desapareciendo, tanto la liquidez para combatir la recesión (no hay si no que constatar lo bajo que está el crédito de consumo), como, por las limitaciones fiscales, los 30 tipos de subsidios de que hoy gozan los colombianos?

Se puede hacer, sin embargo, para una transición asequible. Y la señal positiva es que los empresarios han salido a ser más empresarios, después de las privaciones de la pandemia. Y el impulso no se perderá una vez recuperadas las cifras, por lo menos no con petróleo a US$80, café a US$2,20, mayores remesas. El Estado haría bien en crear más condiciones para estimularlos. Después de tanto repicar sobre las virtudes del emprendimiento, es hora de ponerle hechos a las palabras y multiplicar los apoyos a los pequeños y medianos emprendedores (los mecanismos institucionales están, basta ejecutar). Y, en general, suprimir regulaciones y costos innecesarios que los atormentan. Hacérsela fácil a grandes y pequeños para que atiendan las señales del mercado debería ser el lema pospandemia.

Habría que aprovechar el que el gobierno goza de una liquidez nunca experimentada por la hacienda pública desde la posguerra: gran empresa patrióticamente asustada y dispuesta a pagar más impuestos; venta de ISA; derechos de giro ingeniosamente monetizados; dividendos multiplicados de Ecopetrol; IVA creciente de poscovid.

El presupuesto está apretado, mas no las finanzas del Estado. Sería bueno evitar lo de Carlos V quien, como recordaba don Sancho Jimeno, el adalid de Cartagena en 1697, compró coronas imperiales y guerreó en los campos de Europa con el Tesoro de Moctezuma, en vez de atender a la España que le daba su savia.

Produce ansiedad y angustia que se vaya a feriar una oportunidad maravillosa de llevar a su máximo la productividad de los factores. Los rigores de la pandemia han abierto una rendija con nuevos modos de producción y mucho mayor y eficaz virtualidad. Sumergidos en una campaña electoral, inédita por lo que está en juego, asusta que no se aproveche la coyuntura para un mayor ritmo del crecimiento con equidad.

RODOLFO SEGOVIA
​Exministro e historiador

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