María Sol Navia V.
Columnista

Buenas prácticas empresariales

La actitud del alcalde muestra una tendencia clara de algunos lados de la política hacia el desprecio y el debilitamiento del tejido empresarial.

María Sol Navia V.
POR:
María Sol Navia V.
septiembre 21 de 2020
2020-09-21 09:19 p. m.
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Lo ocurrido recientemente en EPM, es altamente preocupante, no solo en lo que respecta a la misma empresa, que ha sido el modelo de las empresas públicas del país, con un manejo altamente eficiente, que aporta al municipio de Medellín un billón cuatrocientos mil millones de pesos, y por muchos años lo ha hecho en cantidades significativas para las obras sociales de la ciudad, sino porque es una señal del desprecio y molestia del señor alcalde, y quienes lo asesoran, con el sector privado.

Desde su campaña había anunciado que iba a sacar el GEA, de EPM, cuando muchos comentarios e información han corroborado que el GEA, no tenía ningún vínculo con EPM, que le permitiera hacer esa aseveración.

Seguramente ha habido fallas en la administración, ya que en todas las instituciones se presenta alguna falla y siempre hay ocasiones de mejora, pero esta empresa se ha distinguido por su seriedad, por el buen relacionamiento con todas las partes interesadas (stakeholders): con el empresariado en pro del desarrollo de la misma empresa y la región, con sus empleados y con los usuarios y la comunidad en general, incluso ha sido líder en inversión internacional, y ha hecho gala de su respeto al gobierno corporativo, el que ahora el alcalde violó y menospreció.

El gobierno corporativo, que se ha establecido desde hace varios años en el sector privado, se ha ido llevando progresivamente a las empresas públicas que buscan mayor eficiencia y eficacia, transparencia y óptimos resultados para todos sus relacionados. Hoy en día es la base y columna vertebral de la gestión administrativa.

¿Por qué habría de ser malo que EPM adopte practicas del sector privado y tenga una junta directiva que ayude en esos procesos y tenga una visión ambiciosa de la empresa más importante antioqueña y la segunda del país?, creo que muchas de las estrategias y maneras de operar en el sector privado sirven de guía para la mejor gobernanza de varias empresas públicas.

Esta actitud del señor alcalde, muestra una tendencia clara de algunos lados de la política hacia el desprecio y el debilitamiento del tejido empresarial colombiano. Ojalá esta actitud no trascienda a otras empresas de esa región y del país, pues el sector privado es la columna vertebral de la reactivación económica, como ha señalado el mismo gobierno en el plan trazado para este fin, donde el 80% de los recursos saldrán del sector privado y otra cifra importante de APPs.

Ahora que toda la red empresarial se esta viendo duramente golpeado por la pandemia y las cuarentenas, cuando es momento de analizar las mejores alternativas de todas las que se han planteado para apoyar las empresas que son las principales generadoras de empleo formal, es altamente inquietante que hayan voces que insisten cada vez con más fuerza en atacar el sector privado, desde el azucarero al agropecuario, al productivo y al comercial y mas aún propongan modelos de impuestos para golpear más duramente sus actividades.

La sociedad colombiana debe abrir los ojos a las amenazas reales que nos acechan, y tener presente que una vez roto el tejido empresarial de dónde saldrán los impuestos y el empleo.

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