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Carlos Tellez

Coherencia estratégica

Es más probable que nos veamos eventualmente sorprendidos al reconocer que tenemos una estrategia definida pero que en la práctica ejecutamos otra.

Carlos Tellez
POR:
Carlos Tellez
diciembre 02 de 2021
2021-12-02 01:18 a. m.
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Las empresas que practican la estrategia como una de sus disciplinas básicas de gestión tienen claro que en ella se combinan arte con técnica, racionalidad con intuición, conocimiento con preguntas, y pasado con futuro, entre otros ingredientes complementarios para lograr un planteamiento lógico, motivador, accionable y, muy especialmente, útil.

El cuidado de la coherencia tanto en el diseño de la estrategia como en su ejecución, es decir, la atención deliberada a la relación entre los distintos elementos al interior de esos dos ámbitos, es una de las claves para las empresas que encontraron en direccionarse intencionalmente un pilar para ser exitosas.

Así entonces, la coherencia en el direccionamiento o definición de la estrategia en una empresa implica una relación lógica, por ejemplo, entre el propósito o razón de existir que aquella escoge y los negocios en los cuales decide participar, que son el medio para vivir ese propósito y lograr su aspiración. De otro lado, significa concordancia de la forma en la que la empresa define competir en sus negocios, y diferenciarse de sus competidores, con las capacidades, recursos y activos estratégicos con los que efectivamente cuenta. Igualmente, conlleva que los valores declarados en la estrategia como fundamentales sean aquellos que claramente motivan los comportamientos y hábitos, constitutivos de la cultura organizacional, que más convienen a la estrategia definida.

En la ejecución estratégica también es importante cuidar la coherencia. Son vitales la alineación entre la estrategia definida y la estructura organizacional para materializarla, así como entre los indicadores de gestión y los objetivos más relevantes para en efecto hacer seguimiento a lo fundamental y generar en los equipos los incentivos correctos. Igualmente, es pertinente vigilar la concordancia de las inversiones planteadas con el fortalecimiento de aquellos procesos y actividades identificadas como más generadoras de valor para los clientes y la empresa, al igual que la lógica entre el plan de desarrollo del talento humano, y aquel que atraemos, con la estrategia a ejecutar.

Y así como hay elementos de coherencia al interior de cada uno de estos dos mundos, el de la definición y el de la ejecución de la estrategia, es incluso más importante la coincidencia entre ellos dos en la práctica: las empresas coherentes ejecutan todos los días la estrategia que definen. En tiempos como los que vivimos es más probable que nos veamos eventualmente sorprendidos al reconocer que tenemos una estrategia definida pero que en la práctica estamos ejecutando otra. Los buenos estrategias no dejan cabos sueltos. Observar que los distintos elementos del direccionamiento estratégico, en su definición y ejecución que al final son un solo mundo, se relacionen y refuercen de forma lógica es una de las claves para que hacer estrategia tenga verdadera utilidad práctica.

CARLOS TÉLLEZ
carlos@carlostellez.co

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