Camilo Herrera Mora

'Cóndores', vigente

Este libro lo conocí en el colegio; hoy le releo con dolor, angustia y sorpresa viendo.

Camilo Herrera Mora
POR:
Camilo Herrera Mora
agosto 30 de 2021
2021-08-30 11:43 p. m.
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Al parecer la venganza es parte de nuestra historia y más si es política, siendo el posible combustible de la violencia que hemos vivido y el ancla que no nos permite desarrollarnos.

El nuevo libro de Jorge Orlando Melo, 'Colombia: las razones de la guerra', se alinea con el péndulo entre el 'Sí' y el 'No' expuesto por Alberto Casas Santamaría en 'Memorias de un pesimista', que continúan con la narrativa de la historia de violencia ‘política’ en Colombia, que viene desde 'La violencia en Colombia', que recopila mucho de la comisión de paz de finales de los cincuenta. En el que se dibuja un país donde nos matábamos por ser liberales o conservadores y, ante la caída de los partidos, ahora lo hacemos por qué estamos de acuerdo o no con una posición política.

Así cuando un bando llega al poder, hace lo posible por vengarse del anterior y destruir sus obras de gobierno, causando una nueva necesidad de venganza, lo que lleva a una lucha política que llevará al poder a la oposición, que como siempre, su primer acto de gobierno será oponerse a lo que hizo el anterior. Así sucesivamente la clase política pasa de oposición a reformador y no se hace nada. Triste historia sin fin.

Esta fue narrada hace 50 años, por el escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal, en su libro 'Cóndores no entierran todos los días'. El autor, desde la provincia como él mismo dice, le contó al país cómo se vivió esta salvaje violencia partidista en un pueblo de país, en el histórico momento del 9 de abril de 1948 cuando asesinan a Gaitán.

Este libro, que ha sido premiado muchas veces, era una luz solitaria en un mundo literario de hace cinco décadas, mientras en la capital y las grandes ciudades estaban deslumbrados por el realismo mágico de Gabriel García Márquez, sin entender lo que decía en 'Cien años de soledad' o 'El otoño del Patriarca'. La literatura de esa provincia, siempre nos ha contado la historia de la gente del común, sus cotidianidades, sus vivencias y los horrores que han vivido; escondido entre mitos y leyendas, cuentos y novelas, chistes y programas de radio, para ver si los escuchamos de alguna manera.

Álvarez Gardeazábal, con este libro sentó un hito en la literatura nacional e incluso en la historia del país, mostrándonos cómo era la violencia partidista y cómo desde la capital, los grandes jefes daban órdenes a la periferia como si fueran peones en un juego de ajedrez que siempre acaba en tablas.

Este libro lo conocí en el colegio, a comienzos de los noventa y no le presté mucha atención; hoy le releo con dolor, angustia y sorpresa viendo cómo es posible que 'Cóndores no entierran todos los días', pero si nos descuidamos, puede que dure más décadas siendo un libro vigente y no un referente histórico, sobre todo si permitimos que el próximo año sea un año calibre 22.

CAMILO HERRERA MORA
Fundador de Raddar

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