Cajas de Compensación Familiar: ¿carga o beneficio?

Hoy todas las organizaciones tienen contacto casi que a diario con su Caja, en función de activar propuestas de bienestar para sus trabajadores.

f

Las cajas de compensación familiar son un actor relevante en la vida cotidiana de las empresas

   

POR:
contenido patrocinado
octubre 07 de 2019 - 12:00 a.m.
2019-10-07

Las cajas de compensación familiar son un actor relevante en la vida cotidiana de las empresas. Dejando de lado el aspecto relacionado con los aportes al Sistema, hoy todas las organizaciones, tanto públicas como privadas, tienen contacto casi que a diario con su Caja, en función de activar propuestas de bienestar para sus trabajadores, en la programación permanente del calendario de eventos propios de la misión de cada entidad, en la selección de candidatos para sus vacantes, en el cuidado de la salud de sus colaboradores y en la extensión de innumerables beneficios para sus familias.

Este universo de contactos no son otra cosa que la oferta integral de opciones que las cajas de compensación familiar ponen al servicio de sus empresas afiliadas en el propósito de generar una mejor calidad de vida para los empleados, acompañando sus proyectos y contribuyendo a la productividad empresarial a través de planes de bienestar acordes a sus necesidades y expectativas; y en el caso del sector público, apoyando además la operación de diversos programas sociales que benefician a las poblaciones más vulnerables.

Y es que, en efecto, una de las misiones encomendadas de manera tácita a las cajas consiste en definir la oferta combinada de servicios que permitirá, de manera colectiva, el cumplimiento de los sueños de bienestar de cientos de comunidades. Sin embargo, algunos se preguntan ¿cómo me devuelven mi aporte?, lo cual hace que se pierda la perspectiva solidaria con la que fueron creadas las cajas de compensación familiar.

Por eso, en este contexto vale la pena reflexionar acerca de la labor programática que actualmente desarrollan las Cajas. ¿Quién asumiría sus tareas en su ausencia?: ¿el gobierno?, ¿las mismas empresas? Es decir, como en el siglo pasado, ¿las mismas empresas se encargarían directamente de proveer servicios a su población incurriendo en grandes inversiones de infraestructura deportiva, de salud o reservarían recursos para otorgar créditos a sus trabajadores? Y, si así fuera, cuánto podría llegar a costarles esa iniciativa de bienestar “privado”, además, qué pasaría con los pequeños empresarios del país, quienes representan cerca del 80% del empresariado y no tendrían cómo asumir esta responsabilidad.

Los aportes que realizan las empresas a las cajas obedecen a la totalidad de su nómina, pero se distribuyen únicamente entre los trabajadores que devengan menos de cuatro salarios mínimos y tienen beneficiarios a su cargo, alivianando así las principales cargas económicas de los hogares colombianos. Sin embargo, el esfuerzo no se queda solo en el subsidio mensual otorgado en dinero, sino que se extiende a través de la prestación de servicios de salud, recreación, educación, deporte, vivienda, cultura y turismo, entre otras.

Esto, por supuesto, es solo una muestra del papel que juegan las cajas y su impacto en la consolidación de una sociedad más equitativa y feliz, así como en el progreso del país, dada la íntima conexión con el sector empresarial, lo que a lo largo de los años les ha permitido posicionarse como el brazo social de los empresarios y como sus socios estratégicos en el propósito de brindarles a los trabajadores acceso a soluciones de bienestar del más alto nivel.

Por todo lo anterior, la respuesta a la pregunta planteada inicialmente es evidente, solo imaginar la ausencia de estas entidades permitiría dimensionar el hueco social que se abriría si las cajas no se levantaran a trabajar un día cualquiera.

Para mayor información ingresar a www.compensar.com

Siga bajando para encontrar más contenido