Publirreportaje

Cerrejón, un guardián del agua y la biodiversidad de La Guajira

La empresa continúa contribuyendo a la preservación de los ecosistemas del departamento, donde opera hace más de 30 años.

1

Cerrejón ha rehabilitado 88% de las áreas donde ha terminado operaciones, que a la fecha, suman más de 4.000 hectáreas. / Foto: Cortesía Cerrejón​

POR:
CERREJÓN
septiembre 30 de 2019 - 07:29 p.m.
2019-09-30

La Guajira no es un departamento homogéneo en toda su extensión. Está dividido en tres partes, Alta, Media y Baja, con características ambientales, sociales y culturales propias en cada una de ellas. En relación con la oferta hídrica, al sur del departamento se encuentran las cuencas de los ríos Palomino, Negro, Jerez y San Salvador, que fluyen desde la Sierra Nevada de Santa Marta y desembocan casi directamente al Mar Caribe, sin que sus caudales sean utilizados en procesos agrícolas o industriales. Estos representan cerca del 60% del agua de La Guajira y de ella, en época de invierno, más del 93% termina rápidamente en el mar.

Cerrejon

Hacia la parte media del departamento, se encuentra el río Ranchería, que también nace en la Sierra Nevada, discurre por los municipios de Distracción y Fonseca, atraviesa Barrancas y llega a Hatonuevo y Albania, para girar hacia el noroeste y entregar sus aguas por Riohacha, en un recorrido de 150 kilómetros. En la parte alta de La Guajira, donde se encuentran la mayoría de las comunidades indígenas, no surcan ríos debido a la falla geológica de Oca, que divide la Media y Alta Guajira, y es la causa de que el río Ranchería fluya hacia el occidente, impidiendo que el norte del departamento cuente con afluentes mayores.

El caudal del Ranchería es aprovechado en diversos usos. Actualmente se encuentra concesionado por la Corporación Autónoma Regional de La Guajira – Corpoguajira de la siguiente manera: 92,5% para el sector agropecuario, 5,7% para el uso doméstico de poblaciones ribereñas y aledañas y el 1,8% restante está concesionado a Cerrejón. De dicho caudal, esta compañía solo hace uso de entre un 25 y 30% de la concesión, principalmente para el consumo humano de sus trabajadores y las comunidades vecinas a su operación.

Contrario a lo que se cree, Cerrejón se ha convertido en un guardián del agua en La Guajira, empezando por hacer un uso eficiente y responsable de ella en su operación. El 90% del agua consumida por la compañía es considerada industrial o de baja calidad, no apta para humanos o animales, ni para el riego de cultivos, que proviene del agua salina extraída de la despresurización de los mantos de carbón durante los procesos de minería y de las escorrentías de agua lluvia que cae en los tajos mineros, siendo usada en el control de polvo en la operación.

En conclusión, en la mayor parte de los procesos mineros, Cerrejón no requiere agua de alta calidad y la que utiliza del río y su acuífero es menor al 1% del caudal concesionado; por lo tanto, su operación no amenaza la disponibilidad del recurso hídrico para el departamento ni sus comunidades.

A través de Obras por Impuestos, Cerrejón trabaja ampliando la capacidad de la Planta de Tratamiento de Agua Potable de Riohacha, en 100 litros por segundo, con una inversión de $5.680 millones.

COMPARTIR EN TWITTER
PlantaCerrejon

Foto Crédito: Cerrejón

El río Ranchería tiene un caudal medio diario de 7m³ por segundo y Cerrejón solo utiliza 0,08 m³ por segundo en su planta potabilizadora para consumo de sus trabajadores y distribución a comunidades vecinas.

COMPARTIR EN TWITTER

GENERACIÓN DE VALOR SOCIAL Y AMBIENTAL

Luis Francisco Madriñán, superintendente de Biodiversidad y Rehabilitación de Tierras de Cerrejón, dice que a esa utilización responsable se suma uno de los programas desarrollados por la minera, el de Manejo Integrado de las Cuencas Hidrográficas, que involucra a las comunidades en la mejora de las condiciones ambientales en los arroyos de las cuencas alta y media del río Ranchería, que son sus fábricas de agua.

“Se trata de impedir la práctica de tumba, roza y quema, utilizada para limpiar áreas de bosque nativo en los nacederos de los arroyos y luego destinarlas a la ganadería o a la agricultura, agotando el suelo rápidamente. Esto, según Corpoguajira, le ha costado a la región la pérdida de unas 7.000 hectáreas anuales y cuando eso ocurre, las cuencas bajas empiezan a recibir sedimentos de la parte alta, perdiendo material del suelo y afectando gravemente los cuerpos de agua”, dice Madriñán.

Cerrejón a través de su Fundación, ha impulsado con las comunidades un programa que cambia estas prácticas y opta por la agricultura responsable, con productos de pancoger como patilla, melón, maní forrajero y maíz, asociados a prácticas que no destruyen los bosques y capacitación en procesos de ganadería sostenible. Son más de 1.200 personas de 15 comunidades indígenas y campesinas, con quienes se trabaja la conservación y restauración de las microcuencas de los arroyos Pupurema, Bruno, Paladines, Majagüita, Cerrejoncito y El Pasito.

3

Edgardo Valdeblánquez, de la microcuenca Paladines. Crédito: Cerrejón. 

“Yanama es el término que le dan los Wayuu al trabajo en conjunto. Hace nueve años entré al Programa de Manejo de Cuencas como beneficiario del proyecto Paladines, construyendo reservorios de agua, viveros para reforestar, criaderos de lombrices, alevinos y siembras de pancoger, en un grupo de 15 familias que querían salir adelante. Hoy en día soy promotor local de la Fundación Cerrejón y continúo con estas labores y otras como la de traductor con las comunidades indígenas y los talleres sobre educación ambiental”, dice Dairo José Solano Epiayuu, del resguardo indígena el Zahíno, quien se declara comprometido a seguir trabajando por la madre tierra que los alberga.

Descargue aquí el libro Paladines, una mirada a la conservación y protección de la microcuenca: www.cerrejon.com

CORREDOR DEL AGUA O DEL JAGUAR

La compañía está enfocada en trabajar en la conformación de un corredor biológico entre la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá, conocido como Wüin Manna, corredor del agua o del jaguar. Ha recibido este nombre porque allí transitan estos animales, de los cuales no se tenía registro desde la década de los setenta y que gracias a los programas de rehabilitación de tierras y las compensaciones ambientales que ha ejecutado Cerrejón, no solo han vuelto con todo su esplendor a la región, sino que, al ser la cúspide de la cadena alimenticia, controlan otras especies como el venado de cola blanca, equilibrando el balance ecosistémico.

Las más de 4.000 hectáreas de tierras rehabilitadas por Cerrejón, en donde la compañía ha finalizado operaciones mineras, se integran a este corredor. Allí se han sembrado más de 1,6 millones de árboles y proyectan otros 10 millones de especies nativas, en una extensión de 14 mil hectáreas, como parte de sus proyectos de compensación ambiental.

4

Foto: Cortesía Fernando Trujillo, Fundación Omacha.

PROMOVIENDO EL ACCESO AL AGUA

Desde 2014, Cerrejón ha distribuido más de 144 millones de litros de agua a comunidades y ha entregado 2.035 tanques con capacidad de almacenamiento entre 500 y 1.000 litros. Así mismo, ha realizado 143 rehabilitaciones de molinos de viento en 69 comunidades que han mantenido una disponibilidad de agua de tres millones de litros diarios. En este mismo periodo, la Fundación Cerrejón ha implementado 65 soluciones de abastecimiento y almacenamiento de agua para el mejoramiento de las condiciones de acceso al recurso en igual número de comunidades y a la población del casco urbano de Uribia, para un impacto total de más de 14.300 personas.

La misión de Cerrejón es crear valor social, ambiental, económico e individual y para eso produce carbón. Consciente de los retos que enfrenta La Guajira, la empresa ha elevado su compromiso y está en la búsqueda de asumir un rol más significativo para aportar al bienestar del territorio y sus habitantes, en temas tan relevantes como el agua. Para eso, se hace necesario el trabajo conjunto y la construcción de alianzas con diversos grupos de interés, elemento clave y determinante para el éxito de las acciones desarrolladas.