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Consumo de grasas: redefiniendo su mal entendimiento

Las grasas son necesarias para tener un cuerpo sano. Por ello, es crucial que no se guíe por mitos y aprenda algunos ‘tips’ útiles.

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Todas las grasas naturales son saludables si se incluyen en la dieta en la cantidad y la combinación adecuada.

CRÉDITO: Alianza Team

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septiembre 28 de 2020 - 12:00 a. m.
2020-09-28

En los últimos 20 años, la forma de alimentarnos ha tenido más cambios que durante todo el siglo pasado. Hoy sabemos que lo que comemos tiene un impacto significativo en nuestras vidas, haciendo que aquella frase milenaria de “somos lo que comemos” adquiera cada vez más sentido.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 68 por ciento del total de las muertes ocurridas durante 2017 en todo el mundo estuvieron relacionadas con malos hábitos alimenticios, dado que son el mayor factor de riesgo de las llamadas “enfermedades crónicas no transmisibles”, como la obesidad, la diabetes, la hipertensión, el cáncer, entre otros.

Ante este panorama, se hace necesario que las personas cuenten con más y mejores herramientas que permitan tomar decisiones inteligentes de cara a su alimentación.

Desde Alianza Team, multilatina colombiana líder en el sector de lípidos y grasas, han venido innovando para llevar a la mesa soluciones saludables que respondan a las necesidades del consumidor. En este sentido, están convencidos de que el consumo de grasas saludables de manera responsable sí es posible. Y por ello, dan a conocer una serie de recomendaciones para tener una alimentación equilibrada.

El equilibro está en la diversidad

En el pasado, surgió la idea de incentivar la ingesta de ciertos alimentos y evitar otros; así fue como empezaron a aparecer las guías de alimentación saludable, presentadas en forma de pirámide o plato nutricional.

Sin embargo, estas rutinas de alimentación no mostraron buenos resultados y, por el contrario, se empezó a ver que aquellos estilos de vida que incluían una alimentación mucho más diversa y balanceada mejoraban la calidad de vida de las personas, por ejemplo la dieta meditarréana.

Por lo tanto, el mejor indicador de lo que es bueno para el cuerpo está relacionado con un adecuado balance en la alimentación, así como con el consumo de productos que conserven la mayoría de nutrientes que la naturaleza les ha puesto y que no contengan sustancias desconocidas e imposibles de metabolizar.

Precisamente, uno de esos nutrientes que están presentes de manera natural en los alimentos son las grasas. Hace unos años se creía que los lípidos, por aportar más calorías que los carbohidratos y las proteínas, eran los responsables de la obesidad, y que algunos tipos de grasas, como las saturadas y el colesterol, podían aumentar el riesgo de enfermedades. Sin embargo, cuando se recomendó reducir o eliminar las grasas, se incrementó la ingesta de otros nutrientes, impactando las cifras de prevalencia mundial de la obesidad.

Cabe destacar que la grasa, al igual que el agua, es un componente esencial en nuestra alimentación. Dependiendo de su tipo, esta va a fortalecer o suplir necesidades en diferentes partes del cuerpo: sistema hormonal, sistema inmune, metabolismo, etc.

Además, junto a un estilo de vida saludable y una dieta balanceada, el consumo adecuado de grasas ayuda a mejorar las defensas y la calidad de la piel, a que tengamos más energía en nuestro día a día, a absorber vitaminas y a que nuestro metabolismo funcione correctamente.

Dado que existen tanto fuentes de grasas saludables como perjudiciales, es necesario conocer un poco más de los alimentos que consumimos con regularidad. Los huevos, por ejemplo, tienen fosfolípidos (los lípidos que conforman el cerebro) que no están en otros alimentos; el queso y la mantequilla tienen grasas que favorecen la microbiota y algunas semillas y aceites de semillas (linaza, chía o el sacha inchi) contienen ácidos grasos esenciales.

Por su parte, los aceites de oliva y coco tienen ácidos grasos fundamentales para el suministro de energía para el cerebro; alimentos como el aguacate y la macadamia aportan grasas que ayudan a controlar los niveles de azúcar; y las grasas animales, incluido el colesterol, mejoran el sistema hormonal y los tejidos; y los aceites de chía y linaza, y de pescados como salmón y atún contienen omega3, esencial para el estado de ánimo y la piel.

Con base en lo anterior, es posible afirmar que las grasas -por sí mismas- no son malas sino, por el contrario, son esenciales para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. No obstante, el error puede estar en el manejo que se les da en la cocina.

En primer lugar, todos los aceites tienen un punto de humo, es decir, cuando la temperatura del fogón empieza a evaporar el aceite. Esto altera sus propiedades y las descompone, haciendo que el aceite pierda su valor nutricional al ser sobrecalentado; pero esto no es todo, ya que en el proceso se liberan toxinas potencialmente nocivas para la salud.

Por eso, además de controlar la llama al cocinar y el tiempo de cocción, es importante leer la etiqueta y elegir el tipo de aceite que se requiere según la receta que queramos hacer: freír, saltear, asar, etc.

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Los aceites, por sí mismos, no son malos. El error puede estar en el manejo que se les da en la cocina.

CRÉDITO: ALIANZA TEAM

¿Qué hacer con el aceite usado?

Cuando cocinamos con un aceite de calidad, y lo usamos bien, nuestro cuerpo recibe múltiples beneficios, incluyendo muchos nutrientes y un gran sabor para disfrutar.

Estos son algunos ‘tips’ de Alianza Team para una correcta disposición del aceite usado:

- Frite y cocine con un aceite fresco y de confianza, que no haya sido usado a altas temperaturas para que conserve sus propiedades intactas.

- Siempre espere a que el aceite usado se enfríe bien.

- Use un embudo para verter ese aceite usado en un recipiente vacío y ciérrelo bien. Puede emplear una botella plástica usada.

- Ese recipiente lleno de aceite usado debe ser depositado de manera correcta asegurando su tratamiento adecuado, por ejemplo en los contenedores dispuestos por Manos Verdes, que se pueden encontrar en diferentes cadenas de supermercado y conjuntos residenciales. Recuerde siempre guardar envases que no necesita para seguir reciclando.

- No olvide que al verter el aceite usado por el lavaplatos está contaminando el medioambiente: por un litro de aceite mal dispuesto se pueden contaminar hasta 1.000 litros de agua.

El poder de lo natural

La evidencia científica existente permite afirmar que todas las grasas naturales son saludables si se incluyen en la dieta en la cantidad y la combinación adecuadas. Las semillas de chía y linaza, así como los frutos secos como nueces, almendras y algunas frutas como el aguacate, el coco y los cítricos contienen grasas muy saludables.

Igualmente, las grasas de origen vegetal, como aceites de oliva, coco, linaza o nuez. A su vez, las grasas de origen animal contenidas en pescados, pollo, carne de cerdo, algunos cortes de res y el huevo, aportan beneficios importantes para la salud.

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