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¿Contratar un revisor fiscal por cumplir o por crecer?

Es el dilema de muchas empresas, por esto se recomienda una elección que complemente su equipo de trabajo, viéndolo como un apoyo y no como requisito.

Crowee

Yaneth Romero Reyes -Socia de Auditoría Crowe Colombia

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abril 03 de 2022 - 11:30 p. m.
2022-04-03


Entre contratar un revisor fiscal por cumplir un requerimiento normativo y hacerlo por convicción para asegurar la sostenibilidad del negocio hay una gigantesca montaña de éxito e inteligencia de diferencia.
En Colombia, las empresas colombianas están obligadas a contratar un revisor fiscal cuando ocurren las siguientes condiciones:
Deben tener revisor fiscal todas las sociedades por acciones según lo dispone el artículo 203 del Código de Comercio. Pero, además, toda sociedad, así no sea por acciones, si sus activos, al 31 de diciembre de 2021, son iguales o superiores a $4.542.630.000 (5.000 salarios mínimos), y sus ingresos son iguales o superiores a $2.725.578.000 (3.000 salarios mínimos).

Con esto dicho, este contexto ha provocado que muchas empresas, producto de tal obligación, consideren que el revisor fiscal es un gasto más, que el servicio que presta es genérico y que hay que asegurar la contratación de uno, año tras año, bajo unos honorarios muy módicos, simplemente por cumplir la norma. Punto.

Pero algunas otras piensan bastante diferente. Han descubierto que en el proceso de escogencia del revisor fiscal, si bien se debe ser cuidadoso con los honorarios (como con todo), también debe serlo al examinar las capacidades, experiencia, reputación y respaldo de la firma o del profesional que se contempla para que preste el servicio.

Entre estos dos tipos de empresas hay una gran diferencia: las que se enfocan en cumplir un requisito y las que saben que pueden obtener mayores beneficios y verdadero valor diferenciador de su revisor fiscal, partiendo desde aspectos técnicos hasta aportes de orden estratégico.

Un revisor fiscal independiente y de intachable reputación probablemente bastará para imprimir credibilidad y confianza a los estados financieros de su empresa. Pero si usted propende porque el revisor fiscal que contrata su organización cuente con demostrado carácter y pensamiento estratégico, su organización podrá obtener verdadero valor agregado en términos de anticipación de riesgos y oportunidades para el sostenimiento y expansión de su compañía.

La objetividad e integridad son aspectos innegociables, pero también lo son el criterio, la visión estratégica y la anticipación a los riesgos que demandan la llamada “nueva normalidad”.

Un buen revisor fiscal verifica la razonabilidad de sus cifras, pero uno excelente y de avanzada le presentará datos reveladores que le ayudarán a tomar decisiones informadas, inteligentes y trascendentes.

Por estas y muchas otras razones, las empresas exitosas han entendido la magnitud de esta diferencia; por ende, este artículo, querido lector, es una invitación formal a que corra la milla adicional y evite contratar un revisor fiscal por cumplir, contrátelo para lo acompañe en su propósito de crecer, avanzar, e innovar; pero, por sobre todo, no perciba al revisor fiscal como un proveedor más, hágalo su socio estratégico y verá significativamente los réditos garantizados.

En virtud de esta invitación, ahora ¿qué revisor fiscal piensa contratar usted?



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