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El cannabis se perfila como una solución emergente para Colombia

La industria cannábica aprovecha el potencial medicinal, ambiental y socio-económico de la planta.

taktikus

Las oportunidades para la industria cannábica son infinitas en Colombia


​CORTESÍA de SIEMCOL

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mayo 18 de 2020 - 06:38 p.m.
2020-05-18

La crisis económica que está desatando la COVID-19 en casi todo el mundo obliga a hacer cambios profundos en las sociedades, y a encontrar soluciones rentables y sostenibles para contrarrestar los efectos de la pandemia.

Un mercado que puede representar grandes oportunidades para el país es el del cannabis, el cual, según estimaciones de la consultora Euromonitor International divulgadas por Forbes, tenía un valor de 12 mil millones de dólares en 2018 en todo el mundo, cifra que podría incrementarse hasta los 166 mil millones en el año 2025.

Es un escenario de grandes posibilidades, sobre todo si se tiene en cuenta que, gracias a la aprobación de la Ley 1787 de 2016, Colombia fue uno de los primeros países en avanzar en el camino de la legalización del cannabis medicinal.

Además, en los últimos años, se han venido expidiendo decretos y resoluciones que siguen dando forma al marco normativo para la producción y transformación de esta planta con fines médicos y científicos.

Esto se debe a que el cannabis cuenta con componentes no psicoactivos, como el Cannabidiol (CBD), el cual representa grandes aportes a la salud humana.

“De momento, está comprobado que el cannabis es útil para dolores crónicos y para la salud mental. Sin embargo, hay muchas puertas abiertas, pues el cuerpo también tiene un sistema endocannabinoide propio. Esto significa que el cannabis puede representar un sistema de llave y cerrojo para muchas patologías, como las afecciones inflamatorias, las enfermedades neurodegenerativas, el alzhéimer, el glaucoma, la epilepsia, entre otras”, explica Sergio Gómez, director de Operaciones de Siembra Medicinal Colombiana (SIEMCOL).

Oportunidades para el país

SIEMCOL es una de las empresas que ha sabido identificar los beneficios que el cannabis puede ofrecer a la salud humana, pero también a la economía nacional.

Nacida en 2018, esta empresa, que hace parte a Asocolcanna, tiene la característica de haber surgido del sector médico bajo tres pilares: el bienestar, la investigación y la identidad colombiana.

“El bienestar que generamos es de dos tipos: directo, por medio del uso de derivados complementarios y sustitutivos en su cadena medicinal e industrial que llegan a personas e, incluso, a animales; e indirecto, pues tenemos un impacto positivo en las comunidades a las que llegamos”, afirma el director de Operaciones de SIEMCOL.

Con respecto a la investigación, la empresa ha establecido convenios con la Universidad Jorge Tadeo Lozano y con la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia para avanzar en el conocimiento de la planta y sus aplicaciones.

En cuanto a la identidad, SIEMCOL tiene como prioridad generar un impacto local positivo, con capital nacional, profesionales del país y una producción para consumo interno, lo que se puede apreciar en el municipio boyacense de Toca, donde la empresa tiene un terreno de 30 hectáreas para la siembra de cannabis.

Este municipio fue elegido por SIEMCOL por tres razones: se trata de una zona segura, cercana a vías principales del país y próxima a una fuente hídrica importante, como lo es el Embalse de La Copa, el cual suministra agua al bajo Sogamoso.

En apenas dos años, Toca ya está experimentando los beneficios económicos, sociales y ambientales que la industria cannábica puede ofrecer en sus zonas de influencia. Estos se complementan con un ambicioso plan a futuro: “Proyectamos un promedio de 15 empleos agrícolas por hectárea cultivada en Toca. Además, las obras de adecuación las hemos llevado a cabo con personas de la región, y hacemos parte de una asociación que promueve una cultura responsable de las fuentes hídricas. Igualmente, estamos comprometidos con la reforestación, pues en nuestro predio de 30 hectáreas contamos con cerca de 1.900 árboles, sobre todo pinos y eucaliptos, y esperamos sembrar más de 8.000 especies nativas”, anota Gómez.

Una industria con mucho para ofrecer

Aún hay obstáculos para que la industria del cannabis crezca. En el ámbito global, por ejemplo, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) sigue siendo la reguladora y tiene al cannabis en su lista. Así mismo, en Colombia todavía existen barreras legales y morales que dificultan el paso por las aduanas y que mantienen la reticencia de la comunidad médica a utilizar tratamientos sustitutivos o complementarios distintos de los convencionales.

Sin embargo, los cambios positivos que el cannabis puede generar en la economía nacional ameritan vencer esas barreras.

“Nuestra economía es frágil porque, dentro de los conceptos del libre comercio, dependemos mucho de las importaciones. Por ejemplo, no pocos sectores y empresas tuvieron que detener sus operaciones porque son dependientes de productos traídos de

China. En cambio, nosotros consideramos que con el cannabis podemos generar unas cadenas productivas de valor internas muy importantes en este momento”, afirma Gómez.

Para que esta industria se active y sus beneficios se materialicen a mayor escala, de acuerdo con el director de Operaciones de SIEMCOL, es necesario que se debata la posibilidad de que el cannabis haga parte de lo que antes se llamaba el Plan Obligatorio de Salud (POS). Así, el cannabis podrá llegar a los usuarios en las mismas condiciones que otros medicamentos y podría establecer puentes más sólidos con una industria de tantas ganancias como la farmacéutica.

También es preciso aprovechar las condiciones que hacen factible el crecimiento de esta industria en el país, como el largo vínculo ancestral de la planta con las comunidades indígenas, la fertilidad de los terrenos rurales y la capacitación del campesinado nacional.

Todo ello puede ayudar a que la complicada relación que Colombia ha tenido con el cannabis en las últimas décadas se resuelva en un proceso de transformación que, indudablemente, sería ejemplar ante los ojos del mundo.

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